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Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Andrew Woodfield>¿ Cómo categorizamos conceptualmente las cosas?
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Resumen: Este
taller trata de exponer los procesos cognitivos que participan en la
categorización. Para ello, tras analizar diferentes tests que los psicólogos
usan a la hora de determinar los procedimientos y reglas usadas por la
gente al clasificar, inicia un repaso de la teoría de las ideas
complejas de Locke, así como del ataque hecho a ésta por Berkeley y
Hume. Posteriorente se centra en la teoría de prototipos, analizando
sus rasgos principales y las principales críticas que ha recibido,
destacándose aquí la hecha por G. Rey. Concluye afirmando que los
conceptos son reglas de clasificación. Podemos
entender de cuatro maneras distintas la pregunta que da título al
taller: 1.-¿
Qué categorías y sistemas de clasificación usa la gente? 2.-¿
Por qué métodos, procedimientos, reglas, etc, se
guía la gente en sus actividades intencionales de clasificación? 3.-¿
Qué capacidades, estructuras y procesos psicológicos participan en la
categorización? 4.-¿
Qué mecanismos neuronales subyacentes asisten están al servicio de
estas capacidades, estructuras y procesos?
El
taller se referirá de modo principal a la tercera pregunta, intentando
mostrar también su relación con la primera (la más general).
Previamente, el Dr.Woodfield tratará la segunda pregunta. Para
responder a ésta, nos dice, habría que preguntar a mucha gente y ver
cuáles son los métodos y reglas de clasificación que siguen. Los psicólogos
hacen esto a través de tests como los siguientes:
-Decir
qué es x. Se muestra un objeto (p.ej. una manzana) y se le pregunta
al sujeto qué es.
-Elección
libre: Se presenta al sujeto una serie de objetos y se le pide que
los agrupe.
-Tests
de pertenencia (los más interesantes según el Dr. Woodfield):¿
Pertenece x a la categoría K? Por ejemplo: ¿ Esto es una vaca? ¿ Esto
es cocaína?
Respecto
a estas pruebas, hay dos precisiones de tipo metodológico que debemos
tener en cuenta:
-Los
sujetos deben conocer las palabras (lo que presupone que saben
aplicarlas correctamente en relación con los objetos)
-El
sujeto maneja muchas variables para dar una respuesta, buscando
correcciones e incorrecciones. Sin embargo, existe una norma de corrección
que marca una frontera, independiente de la respuesta del sujeto. Supongamos
ahora, nos dice el Dr. Woodfield, que dentro de la cabeza del
sujeto existen representaciones mentales (incluso de categorías
generales). ¿ Cómo son estas representaciones mentales?
La
primera hipótesis es propuesta por Locke, para quien tenemos
representaciones de ideas abstractas. Las ideas originales son ideas de
cosas particulares, que nos llegan a través de los sentidos. Mediante
la abstracción, reactivamos los rasgos compartidos por las ideas
particulares alojadas en nuestra working
memory (´memoria operativa´)
y formamos las ideas generales. Así, una representación de la categoría
será una lista de características que el abstractor de la mente
pone en común.
Berkeley
y Hume no están de acuerdo con la teoría anterior. Según estos
autores, no es necesario implicar a las ideas abstractas para dar cuenta
de las representaciones mentales, ya que sólo se requiere una idea de
un elemento típico. En efecto, todas las ideas lo son de particulares,
pero puede haber una idea que se aplique a muchos particulares, una
especie de imagen mental. Por ejemplo: la idea de mi gato puede
funcionar como idea de gato en general, ya que puede ser aplicada a
muchos otros gatos. Es, pues, una función de representación de
cualquier gato.
Sin
embargo, este punto de vista trae aparejados numerosos problemas:
-Muchos
universales, como por ejemplo la justicia, no son perceptibles. Tampoco
las relaciones matemáticas.
-Necesitamos
una regla que nos marque la frontera de aplicabilidad, por la cual
aplicamos la idea a una clase limitada de cosas. Así, el concepto de
gato será no sólo la imagen, sino la imagen más esa regla de aplicación.
-La
tercera objeción es expuesta por Fodor. Para este autor,
cualquier imagen que tengamos en cuenta necesita ser tomada bajo una
interpretación de entre las varias que son posibles. Así, la imagen
sola no es suficiente, sino que se necesita la imagen y una interpretación:
image as a K (`imagen como una categoría´).
Estos
problemas apuntan al hecho de que las representaciones mentales no
pueden ser lo mismo que las imágenes mentales. En
este momento de la exposición, el Dr. Woodfield se dirige a
algunos aspectos de la teoría de prototipos, tal y como es expuesta por
Rosch y otros autores, tratando de buscar respuestas para este
problema. Según esta teoría, después de haber estado en contacto con
un número amplio de miembros de una categoría, construímos espontáneamente
una representación de cómo es un miembro típico (un prototipo) de la
categoría, construcción basada en rasgos de similaridad. Rosch
también nos dice que algunas categorías son psicológicamente más básicas
que otras, en el sentido de que los niños las aprenden primero, y que
la gente suele preferirlas como su modo por defecto de clasificar
objetos. Estas categorías de nivel básico tienden a ocupar lugares
intermedios en los esquemas jerárquicos de clasificación, sin ser
demasiado específicas ni demasiado genéricas. Dado que es un hecho
innegable que la gente construye prototipos, algunos psicólogos, en los
años ’70 y ’80 empezaron a decir que la gente organiza su
conocimiento de las categorías en base a prototipos. ¿ Es esto
cierto?
Supongamos
que el sujeto tiene la representación mental en términos de
prototipos; ahora podemos regresar a los tests en que se le preguntaba:
¿ es esto un K? Nos preguntaremos entonces si el concepto que el sujeto
tiene de K es idéntico al prototipo de K. El Dr. Woodfield nos
dice que no, debido a una objeción que tiene tres siglos de antigüedad,
y que también es aplicable a la teoría de Berkeley y Hume.
La representación de un ejemplar prototípico no es suficiente para dar
cuenta de la competencia de una persona a la hora de hacer juicios de
categoría: además de la representación, el sujeto también necesita
una regla o criterio para determinar qué aspectos de la similaridad son
relevantes y en qué grado es necesario que se manifiesten dichos
aspectos. A
continuación, el Dr. Woodfield hace un resumen del artículo de Rey
(1983). La
gente generalmente distingue entre lo que es ser un pájaro (una cuestión
metafísica) y cómo decir si x -un pingüino, por ejemplo- es un pájaro
(una cuestión epistemológica). Esta distinción entre metafísica y
epistemología tiene una realidad psicológica. Puede
ser cierto que la gente utilice un prototipo de pájaro como ayuda para
clasificar determinadas cosas como pájaros, pero las personas se dan
cuenta de que el concepto de pájaro está vinculado con la primera
cuestión. Un concepto es algo que tiene condiciones normativas de
aplicación. Es por esto que la gente comprende que algo puede parecerse
a un pájaro, pero no serlo, o no parecerse a un pájaro típico,
pero sí ser en realidad un pájaro. La teoría de prototipos
ignora el hecho psicológico de que los conceptos juegan un papel metafísico
del cual carecen los prototipos. La tesis de esta teoría también
confunde la distinción que hacemos entre “x es un K al 80%”
y “creer en un 80% que x es un K”
Podemos dudar si un pingüino es un pájaro, debido a que es atípico,
pero si lo es, es un miembro al 100% de la categoría. La teoría de
prototipos siempre confunde metafísica con epistemología, por eso es
incapaz de hacer esta distinción.
Aquí
se pregunta un participante si no sería mejor presentar la teoría
de prototipos, en vez de comenzando por los propios ejemplares prototípicos,
con una lista de palabras o conceptos y entonces seleccionar un elemento
que pudiésemos elegir como el típico. El Dr. Woodfield
considera esta pregunta como muy complicada, ya que un prototipo puede
representar varios ejemplares. Podríamos decidir si incluirlo o no en
base a características o propiedades más o menos importantes, pero
tendríamos que hacer un juicio.
Como
conclusión de este taller, nos dice el Dr. Woodfield que si
queremos saber lo que es un concepto, estudiar las representaciones
mentales de la gente es un mal camino, porque lo que tenemos dentro de
la cabeza no es idéntico a un concepto. El concepto es un método o
regla de clasificación. Es abstracto. Interrogado acerca de si los
conceptos están en el lenguaje, responde que no, que nada semántico se
contruye en base a algo sintáctico- fonético, y que, además, el
lenguaje cambia continuamente.
Hablando
estrictamente, continúa el Dr. Woodfield, no existen conceptos.
Los conceptos son una especie de idealizaciones, de gran utilidad en
cuanto herramientas, entendiendo herramienta en un sentido similar al de
Heidegger. El Dr. Woodfield se declara, pues,
antiintelectualista, en lucha contra un modelo que presenta los
conceptos como pequeñas entidades existentes en el intelecto, con
condiciones de verificación , etc, y completamente ajenos a la práctica. Bibliografía
recomendada:
José Mª Filgueiras Nodar
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