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Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Andrew Woodfield>¿ Tiene el análisis conceptual un papel útil en Filosofía?
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análisis conceptual es un método frecuentemente utilizado en la
filosofía, pero también frecuentemente criticado. El análisis
conceptual, sin embargo, permite develar reglas relacionadas con el uso
del lenguaje y características particulares de cada grupo de hablantes.
Por lo tanto, nos señala el Dr. Woodfield, la importancia y la utilidad que el análisis
conceptual ha tenido en la filosofía. El término
‘análisis’ puede ser aplicado en dos situaciones: designando
un proceso, la actividad de analizar, o bien el producto final como
resultado del análisis que por lo general es una declaración (statement).
El proceso toma tiempo y se distribuye en varias fases, cada una de
estas tiene una meta determinada. Woodfield, se pregunta quién participa
en la actividad de analizar. El análisis conceptual (AC) puede ser una
actividad grupal o individual. Es decir, el agente analizante
P es un hablante competente de un lenguaje determinado pero también
puede ser un grupo de hablantes competentes del mismo lenguaje. C es el
colaborador o los colaboradores que participan en la actividad de
analizar, cuestionando, motivando, estimulando. Entre P y C los roles
analizante/colaborador pueden
invertirse por momentos.
Existe un tercer agente, E, como el evaluador de resultados y es aquel
que explica las declaraciones derivadas del proceso de analizar. Pero existen casos de análisis
especiales. Estos involucran típicamente a los filósofos. Son casos en
los que la misma persona ocupa el lugar de P y/o C y E, manteniéndo un
dialogo interno y
reflexivo. El filósofo teoriza sobre sus propias reflexiones acerca del
uso de palabras y conceptos (actividad metareflexiva). El proceso de analizar tiene
varias etapas. El Dr. Woodfield
se ocupa en la charla de desglosarlo paso a paso. En primera instancia
enuncia que la meta de toda actividad de análisis pretende hacer explícitas
cualesquiera sean las reglas implícitas que gobiernan la aplicación de
la expresión lingüística de P, el analizante. El paso número uno es, para Woodfield,
el imaginar situaciones posibles y escenarios discursivos[1]
en el mundo real o bien, situaciones hipotéticas en otros mundos
posibles (experimentos mentales). El paso número dos consiste
en probar la aplicación de las expresiones lingüísticas. La corrección
y precisión de las palabras aplicadas a la situación son interrogantes
que se presentan para P y C siendo la meta sería elegir juicios
intuitivos que valoren la aplicabilidad en cada caso. El tercer paso se refiere a la
justificación de los juicios e incluye formular condiciones de los
casos considerados que puedan generalizarse a otros casos. El cuarto paso se encarga de
resumir los resultados. Todas las declaraciones resultantes del proceso
de análisis son hipótesis empíricas sobre las condiciones correctas
de aplicación de palabras. El AC, señala Woodfield,
contiene dos aspectos primordiales: el primero de ellos consiste en que
el análisis no se compromete en asumir que cada analizante formule una
definición precisa. Su meta es explicitar las reglas que gobiernan una
expresión lingüística determinada. Esta modesta empresa, puede
proveer al análisis una visión más amplia de lo que muchos filósofos
están dispuestos a reconocer. El segundo aspecto importante,
permite descubrir restricciones semánticas de distintos tipos y revelar
la dependencia a un contexto específico de las expresiones. Ambos
aspectos permitieron que el AC fuese una técnica establecida y una
herramienta valiosa en la filosofía de los años 50’s. Sin embargo, hoy en día imperan críticas, que menciona el Dr. Woodfield. En primera instancia y relacionada con el escepticismo hacia la reflexión humana, se critica que las intuiciones de los participantes en el ejercicio del análisis, pueden ser caprichosas y no confiables. Lo cual convierte al AC en una práctica que aparentemente recoge intuiciones de poca utilidad. La segunda crítica consiste, precisamente en que dichas intuiciones de las personas involucradas son hipotéticas y por lo tanto carentes de valor. Alejandro Brauer Vega
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