Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Silvio Pinto>Segundo grupo de teorías alternativas: el externalismo

 

 

 

Al principio de su cuarto taller, el Dr. Pinto presentó una evaluación de la teoría de los prototipos en consideración de los cinco desiderata sobre una teoría de los conceptos (1- la compatibilidad con el naturalismo; 2- una explicación de la composicionalidad de los conceptos; 3- el carácter causal de los conceptos como constituyentes de los estados mentales; 4- la publicidad de los conceptos; 5- la normatividad de los conceptos).

1- La teoría de los prototipos es compatible con el naturalismo si entendemos ‘poseer un concepto’ en términos disposicionales, como tener una cierta disposición para hacer ciertas inferencias no-deductivas o para clasificar de manera estadística ciertos objetos.

2- Unos críticos de la teoría de los prototipos (por ejemplo, Jerry Fodor) dudan que dicha teoría pueda satisfacer el requisito de la composicionalidad y pueda explicar la sistematicidad y la productividad del pensamiento y del lenguaje humanos, pues los prototipos carecen de forma lógica. Por una parte, conceptos lógicos como el concepto NO-GATO no tienen prototipo; por otra parte, conceptos complejos como el concepto PEZ-MASCOTA no heredan la estructura prototípica de los prototipos de sus conceptos constituyentes.

3- El requisito de la compatibilidad con el papel causal que deben tener los conceptos como constituyentes de los estados mentales no es tampoco un problema para la teoría de prototipos, pues el teórico de los prototipos podría afirmar que sus prototipos son disposiciones inferenciales o clasificatorias que pueden causar la conducta y también ser adquiridas en las condiciones normales de aprendizaje.

4- El requisito de publicidad está satisfecho en la medida en que haya un cierto consenso entre los sujetos humanos respecto a las propiedades típicas de los objetos de una categoría determinada.

5- Para evaluar la teoría de los prototipos respecto a la normatividad de los conceptos con relación a la conducta, debemos explicitar nuestra concepción de la naturaleza de los conceptos. Una concepción disposicional de la categorización prototípica encontraría los mismos problemas que la teoría clásica, mientras que una concepción intencionalista sería dificilmente compatible con el naturalismo. El Dr. Pinto sugiere que se podría superar ese problema por la adopción de algún tipo de doble descripción: decir que nuestra competencia conceptual se soperpone  sobre nuestra actividad de interacción con el mundo en tanto que es descrita de manera completamente física. Sin embargo, tales descripciones son incompatibles entre sí, de manera que no se pueden establecer conexiones sistemáticas entre grupos de conceptos físicos. En este sentido, la descripción psicológica no se podría reducir a ninguna otra disciplina, aunque su objeto de estudio podría ser natural en el sentido en que tendría también una descripción física.

 

El externalismo

El Dr. Pinto describe las principales características de la tesis del externalismo de Putnam y Burge antes de examinar dicha tesis respecto a los cinco requisitos de una teoría de conceptos. Finalmente él presenta el enfoque externalista interpretativo de Davidson y después defendido por David Lewis (1974) y Dan Dennett en los años 80.

1-     El externalismo de Putnam y Burge:  

A diferencia de las teorías internalistas mencionadas (teoría clásica y teoría de los prototipos), el externalismo mantiene que la elaboración de los conceptos es resultado de la interacción causal entre el sujeto y el mundo ambiente. Debe haber una cadena causal entre la palabra usada por un hablante para designar un concepto y el conjunto de objetos en el mundo que están en la extensión del concepto en cuestión. Poseer un concepto es, según el externalista, estar en una relación nómica con un determinado conjunto de objetos.  

El externalismo conceptual aparece en la escena filosófica en los años 70 con los trabajos de Saul Kripke (1972), Hilary Putnam (1975) y Tyler Burge (1979) como reacción al internalismo conceptual heredado de Descartes. Sin embargo, ya está presente en los trabajos de Ludwig Wittgenstein (1953), Willard van Quine (1960) y Donald Davidson (1973) aunque en otra variedad.  

La tesis externalista subraya la distinción entre contenido amplio (broad content) y contenido estrecho (narrow content) que corresponden, respectivamente, a los contenidos individualizados de manera relacional (tener un concepto consiste en estar en una relación con determinados objetos y también en tener una serie de otros conceptos) y los contenidos individualizados de manera no-relacional (tener un concepto consiste en tener una cierta disposición o estar en un cierto estado interno del cerebro o de la mente).  

2-     El externalismo y los cinco requisitos:  

a)     Con relación a la compatibilidad con el naturalismo, el externalismo está en una posición bastante cómoda. Además de no postular la existencia de objetos no-naturales, la explicación del contenido conceptual está dada en términos de la relación de causalidad.  

b)     Con respecto a la posibilidad de explicar la composicionalidad de los conceptos, una vez que admita la existencia de un sistema simbólico interno (un lenguaje del pensamiento) o un lenguaje público con una determinada forma sintáctica, la composicionalidad de los contenidos conceptuales se extrae de la composicionalidad de los símbolos de manera trivial.  

c)      La causalidad de los estados mentales respecto de la acción y respecto de otros estados mentales y la causalidad de los estímulos y de otros estados mentales respecto de nuestros estados mentales no constituyen una dificultad para el externalismo que considera que el contenido conceptual está constituido por una relación causal con objetos en el mundo exterior.  

d)     El carácter público de los conceptos también se puede acomodar fácilmente en el externalismo. Si hay un único mundo exterior causador de nuestros contenidos conceptuales, entonces la existencia de tal mundo y la semejanza de nuestros aparatos cognitivos nos permite concluir que poseemos  más o menos los mismos conceptos. Además, el hecho que logramos comunicarnos lingüísticamente autoriza la conclusión de que la mejor explicación de él es que nosotros compartimos un lenguaje y por lo tanto los significados de sus expresiones.  

e)     La normatividad esencial de los conceptos con relación a la conducta no va a poder ser explicada por la teoría externalista. Esto porque su explicación  de tal relación normativa entre posesión conceptual y uso de conceptos es eminentemente causal; ya hemos visto que el concepto solo de causalidad es insuficiente para generar la normatividad.  

3-     El externalismo de Davidson y Dennett:  

Según ese enfoque, poseer conceptos consiste en que un agente tenga una teoría interpretativa. Una teoría de la interpretación de un hablante debe permitir inferir no solamente los significados de las oraciones del interpretado, sino también sus actitudes proposicionales (deseos, creencias, etc.).  

Davidson considera que el contenido de las expresiones conceptuales no está determinado solamente por objetos exteriores que causan su instanciación, sino también por su ubicación en una red conceptual. Dennett sugiere una versión menos realista y más instrumentalista del externalismo interpretativo: aceptando que la posesión conceptual consiste en la interpretabilidad por medio de una teoría de la mentalidad del interpretado, Dennett insiste en que la teoría debe ser concebida de manera instrumental. Términos teóricos (creencia, deseo) y significado no deben ser entendidos como refiriéndose a objetos cuya existencia real depende de la verdad de la teoría; debemos concebir tal teoría como el instrumento más adecuado para entender y predecir la conducta de los sujetos humanos como intencional y racional.  

El externalismo interpretativo de Davidson y Dennett permite contestar a la supuesta incompatibilidad del externalismo con la autoridad de la primera persona. Nuestro acceso a nuestra propia mente es mediado por una teoría semejante a la que usamos para interpretar a los demás; tal teoría presupone el mundo exterior como origen causal de algunos de mis estados mentales. Tal concepción atribuye a tales estados el status de entidades teóricas y no de objetos de percepción.

 

Bibliografía  

Burge, T. 1979: “Individualism and the mental”.

Dennett, D. 1987: The intentional stance.

Fodor, J. 1987: Psychosemantics.

Davidson, D. 1987: “Knowing one’s own mind”.

Kripke, S. 1972: Naming and Necessity.

Putnam, H. 1975: “The meaning of ‘meaning’”.

Wittgenstein, L.1953: Philosophical investigations.

 

  Jean-Philippe Jazé