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Resumen: El Dr. Pinto comienza este taller continuando con el tema del anterior, los requisitos básicos para una teoría de conceptos. Señala que estos requisitos son cinco. Posteriormente pasa a analizar si la llamada Teoría Clásica de los conceptos satisface estos cinco requisitos.

Estos son los cinco requisitos para una buena teoría de conceptos:  

1) Una explicación sobre la naturaleza de nuestros conceptos debe ser compatible con el naturalismo.

A este respecto, el Dr. Pinto señala que se puede discutir el tipo de naturalismo que podemos adoptar. Un naturalismo reduccionista à la Quine es, en su opinión, demasiado restrictivo. El más plausible, según el Dr. Pinto, es un naturalismo de entidades naturales, esto es, que no acepte entidades no naturales en la teoría.

2) Una teoría de conceptos debe poder explicar la composicionalidad de nuestros contenidos conceptuales.  

La composicionalidad consiste en el hecho de que un concepto compuesto o una proposición heredan los contenidos de sus conceptos constituyentes. Esto se explica generalmente en base a dos características que una buena teoría de conceptos debe ser capaz de explicar:

-La sistematicidad: Es la propiedad según la cual nuestra capacidad para tener pensamientos o contenidos proposicionales involucra la capacidad para tener otros pensamientos relacionados con ellos por medio de una cierta forma. Por ejemplo: si alguien es capaz de pensar (o expresar) contenidos como `A quiere a B´, también será capaz de pensar contenidos como `B quiere a A´. Del mismo modo, si podemos pensar que `El sol brilla´ también podremos pensar que `La luna brilla´, `Venus brilla´, etc  

-La productividad: Nuestro pensamiento y nuestro lenguaje permiten la expresión de un número infinito de conceptos y proposiciones a partir de  unos recursos finitos. Por ejemplo: `Juan cree que María Teresa cree que Jean-Philippe cree que Alejandro cree que Enrique cree que Silvio está hablando´

3) La naturaleza de los conceptos debe ser tal que ellos, como constituyentes de estados mentales, puedan figurar en cadenas causales que involucran estímulos verbales y no verbales, así como acciones.

Por sí mismos, los conceptos no son causalmente efectivos. Sí lo son en combinación con otros conceptos, para formar los contenidos proposicionales de nuestros estados mentales disposicionales, llamados actitudes proposicionales. Esto se relaciona con lo dicho arriba acerca del papel causal y a la vez racionalizador de los conceptos. Veamos un ejemplo: `El que quisiera muchísimo ver la película de Emir Kousturika es una de las causas de la conducta de Gabriel de caminar de su casa al cine Morelos de manera de llegar ahí antes de las 6 y media del sábado, 5 de Octubre, única sesión en que se exhibió dicha película en Cuernavaca´. En este ejemplo, la causa de la acción es el deseo, pero este deseo tiene un contenido, que está compuesto por conceptos[i].

Resulta plausible pensar que los conceptos son parte de los eventos mentales (particulares mentales) que causan la conducta y otros estados mentales, y que son causados por estímulos y por otros estados mentales.

4) Los conceptos son entidades públicas, en el sentido de que son o pueden ser compartidos por varias personas.   

Este requisito no sólo está relacionado con la tesis de que los conceptos no son entidades privadas, sino que también nos sirve para rechazar el llamado relativismo conceptual. Según este tipo de relativismo, mantenido por numerosos psicólogos que trabajan en esta línea, conceptos como COMIDA, TRIÁNGULO o CASA son diferentes según la cultura o el nivel de aprendizaje de los individuos que los usan. Si este fuese el caso, no se podría hacer inferencias usando las generalizaciones de la Psicología Popular, ya que éstas usan conceptos que los individuos no comparten necesariamente. Si, por ejemplo, el concepto AGUA varía en cada cultura, una generalización del tipo `La gente, cuando tiene sed, busca agua´ sólo podría aplicarse a una persona, o como mucho a un grupo de personas de una comunidad concreta

5) La posesión de conceptos se relaciona también, de manera normativa, con la conducta, descrita como el uso de dichos conceptos.  

La idea de que hay normas asociadas a la posesión de conceptos corresponde a la intuición de que el manejo de conceptos presupone criterios de corrección para su aplicación. Así, la normatividad conceptual gobernará, por ejemplo, el uso lingüístico de un hablante. Así, si un hablante posee el concepto ROJO, se espera de él que pueda discriminar objetos de este color, e igualmente que use de manera correcta la palabra `rojo´.  

Wittgenstein es el primer autor que hace hincapié sobre esta relación que de hecho existe entre uso y comprensión. Desde esta sugerencia hecha en los años 50 del s.XX, muchos filósofos sostienen que una teoría satisfactoria de los conceptos debe poder dar cuenta de la normatividad de los contenidos conceptuales con relación a la conducta. Así, debemos rechazar las teorías que no sean capaces de explicar en qué consiste tal normatividad.  

Este quinto requisito parece estar sugiriendo que una teoría puramente empírica de los conceptos no sería completamente satisfactoria, ya que dejaría sin explicar este factor fundamental.  

A partir de aquí, el Dr. Pinto se propone examinar varios grupos de teorías de conceptos, comenzando por la llamada Teoría Clásica, que da título a este taller.  

La Teoría Clásica (TC)

Según esta concepción, poseer un concepto es tener (conocer) la definición que le corresponde. Así, el trabajo filosófico consistiría en encontrar las definiciones asociadas con cada uno de nuestros conceptos (descubrir sus conceptos constitutivos) y situarlos en algún lugar de la mente.

La TC tiene dos ventajas principales:

-El carácter de necesidad que posee la conexión definitoria entre un concepto y sus conceptos definitorios. Esto nos permite afirmar que la definición es equivalente al definiendum en todos los mundos posibles, algo que podríamos afirmar como el siguiente hecho metafísico: es parte de la esencia de los objetos que satisfacen a un concepto el que también satisfagan a los conceptos que constituyen su definición. Ejemplo: bajo la hipótesis de que la definición de `ser humano´ es `animal racional´, en cualquier mundo posible en que existan seres humanos, éstos serán animales y serán racionales.

-Parece corresponder a la intuición de que en general la gente conoce a priori la naturaleza de muchas cosas. La explicación más sencilla para este tipo de conocimiento es que la gente conoce la definición de los conceptos asociados a dichas cosas. Esto es perfectamente compatible con la tesis de que la competencia conceptual no es innata. La idea es que la experiencia que se necesita para aprender a manejar un concepto definido no es necesariamente una experiencia con los objetos que caen bajo la definición, de modo que uno puede, por tanto, haber aprendido la definición en cuestión, y, sin embargo, nunca haber tenido una experiencia con tales objetos.

A continuación, el Dr. Pinto analiza la TC a la luz de los cinco requisitos que debe cumplir toda teoría de conceptos.

-Compatibilidad con el naturalismo: La TC es neutral a este respecto, pues no afirma nada sobre cuál sea la naturaleza de los conceptos. Hay otros casos (p.ej. en Kant) donde no es compatible, y otros en los que sí, pero a nivel general debemos decir que es neutral.  

-Composicionalidad: Este es un requisito cumplido por la TC. 

            -La productividad del pensamiento: La TC acepta que hay conceptos primitivos a partir de los cuales podemos generar una cantidad ilimitada de conceptos compuestos y proposiciones.  

            -La sistematicidad del pensamiento es explicada por la TC apelando/recurriendo a la idea de que los contenidos conceptuales y proposicionales tienen ciertas formas sintácticas, de modo que poseer un concepto consiste en conocer, además de la definición, la forma sintáctica asociada a él. Así pues, la TC tiene que aceptar que los conceptos no son simplemente contenidos, sino que tienen que tener una forma. Un ejemplo: Alguien que tiene el concepto ESTAR SOBRE, debe conocer también la forma asociada a este contenido. Si puede pensar que EL LIBRO ESTÁ SOBRE LA MESA, entonces debe ser igualmente capaz de pensar que LA MESA ESTA SOBRE EL LIBRO.

-Causalidad de los estados mentales: Este es otro requisito que no presenta problemas para la TC, a no ser en contadas excepciones. Una de éstas sería cuando la TC estuviese acoplada a una teoría de corte platónico. En ese caso sí habría problemas, ya que sería necesario explicar cómo entidades no naturales pueden causar efectos naturales.

Sin embargo, si suponemos una versión disposicional de la TC, según la cual los conceptos sean disposiciones inferenciales de un sujeto y los estados mentales disposiciones para la conducta, podemos apelar a tales disposiciones como causas de la conducta lingüística y no lingüística de ese sujeto.

Por ejemplo: Una proferencia como `Está lloviendo´ se explica, como hace Ryle, diciendo que es un efecto de las siguientes disposiciones:

-La creencia de que está lloviendo.

-La comprensión lingüística del significado de estas palabras

-El deseo de comunicar a la audiencia la proposición de que esta lloviendo.

-Etc.  

-Publicidad: Siempre y cuando la versión de la TC en cuestión rechace la existencia de un lenguaje privado, este requisito es fácilmente satisfecho. Sólo es necesario que se pueda atribuir los mismos conceptos a distintos agentes, y no hay nada en la TC que prohíba esto.

Por ejemplo, siguiendo con una versión disposicional, si pensamos que un concepto es una disposición inferencial instanciada en un agente, no tendríamos problema en atribuir la misma disposición (el mismo concepto) a diferentes individuos.  

 

Bibliografía:  

  • Fodor, J. 1987: Psychosemantics (Cambridge: The MIT Press)

  • Fodor, J. 1998: Concepts (Oxford: Oxford University Press)

  • Guttenplan, S. 1994: A Companion to the Philosophy of Mind (Oxfrod: Blackwell)

  • Horwich, P. 1998: Meaning (Oxford: Clarendon Press)

  • Peacocke, C 1992: A Study of Concepts (Cambridge: The MIT Press)

  • Quine, W. 1969: Ontological Relativity & Other Essays (New York: Columbia University Press)

  • Wittgenstein, L. 1953: Philosophical Investigations (Oxford: Blackwell)

 

José Mª Filgueiras Nodar



[i] En este punto de la exposición surgió un debate entre el Dr.Pinto y los asistentes, debate que se centró principalmente en los siguientes puntos:  

-¿ Cómo seleccionamos una causa privilegiada?

 -Acceso epistémico del nivel sintáctico al nivel molar  

-¿ Cómo se asegura la correlación entre razones y causas?