|
Proyecto Categorización>Archivo>Talleres Dr. Kevin O´Regan
|
Conferencia
inaugural : Ceguera al cambio (change blindness)
7 de Abril de 2003El
Dr. Kevin O’Regan comienza este taller hablándonos del
problema de la estabilidad visual (visual stability), problema
que los psicólogos llevan más de cuatro décadas tratando de
resolver. Cuando vemos, los ojos no están quietos, sino que se mueven
de tres a cinco veces por segundo (los llamados ‘movimientos sacádicos’).
¿Por qué entonces no vemos el mundo borroso o en constante movimiento?
Usando la metáfora de la máquina de fotografiar, si el fotógrafo está
moviéndola constantemente, las fotos salen borrosas. ¿Por qué es
diferente en nuestro caso? Se han llevado a cabo muchas investigaciones
con el objetivo de resolver este problema, pero con resultados
diversos. Los dos mecanismos que se han propuesto para explicar
este fenómeno son: -Supresión
sacádica (saccadic supression): Según esta explicación, el
cerebro “cierra el grifo” durante los movimientos sacádicos, de
modo que se suprime la señal. -Fusión
transacádica (transaccadic fusion): De acuerdo a esta
perspectiva, lo que vemos no es el mundo exterior, sino su reflejo/ su
representación en una especie de “pantalla interior” (internal
screen), por eso el resultado de una secuencia de movimientos del
ojo es una escena coherente y unificada.
El Dr. O’Regan, con Levy-Schoen, realiza
en 1983 un experimento[1]
que pretende eliminar esta concepción. Muchos otros experimentos[2]
cuestionan la idea de que la gente necesite una “pantalla interna”. Normalmente,
si estamos viendo una imagen, y se produce un cambio de cierta magnitud
en ella, nos damos cuenta inmediatamente. Sin embargo, si el cambio se
produce mientras una pantalla en blanco cubre la imagen[3],
o se mancha la pantalla con ‘salpicaduras de barro’[4],
es muy difícil darse cuenta de él. Estos experimentos nos
acercan a la idea de ceguera
al cambio (change blindness). Los
experimentos llevados a cabo por Simons, en situaciones de la
vida real, también parecen dirigirnos hacia esta noción. En estos
experimentos, la gente no reacciona ante cambios que a un observador
externo le parecen evidentes. Para
explicar la visión, desde la teoría de la “pantalla interior”,
necesitamos postular algo parecido a la vieja teoría del homúnculo. Experimentos
hechos por MacKay[5]
sugieren que, al ver el mundo, hacemos algo parecido a los ciegos,
cuando lo exploran con sus manos. MacKay nos dice que no
necesitamos una “mesa interior”; simplemente exploramos la mesa
exterior a nosotros. ¿Por
qué tenemos entonces la impresión de una experiencia visual tan rica? Volvemos
al experimento de MacKay: al principio se hace contacto con los
dedos, se explora el objeto dentro de la bolsa, pero llega un momento en
que de repente aparece la solución y el sujeto tiene la sensación de
la armónica “por entero”, lo que significa que se pasa de una
exploración a una aprehensión completa y repentina. Esta sensación de
la armónica completa se deriva del conocimiento que adquirimos al mover
nuestros dedos. No se
deriva de una representación interna. Es un conocimiento implícito,
que nace de la familiaridad. Según
una analogía propuesta por N. Thomas, pensamos que la luz del
refrigerador siempre está encendida, porque cada vez que abrimos la
puerta, la luz está encendida. Tal vez hagamos lo mismo cuando vemos, y
ver sea similar a este acceso que tenemos al abrir la puerta del
refrigerador. “Ver
es como explorar con una mano gigante”, nos dice el Dr. O’Regan.
Ver no es un proceso de creación de representaciones, sino una
habilidad de exploración (exploratory skill). El Dr. O’
Regan llama contingencias sensoriomotoras (sensorimotor
contingencies), debiendo entender por ‘contingencias’ relaciones
no necesarias entre input y output. Regresando
a los experimentos ya citados de McKay, tenemos que éstos, en
opinión del Dr. O’Regan, derriban la hipótesis de la fusión
transacádica. La visión no necesita ser “llenada”, y tampoco es
necesaria la compensación de los ojos. El mundo aparece entonces como
una “memoria externa”[6]
(outside memory). Esto implica, por un lado, que no necesitamos
representaciones internas, y, por otro, que el mundo está accesible
constantemente, como una `memoria externa´. Admitiendo
que ver implique una cierta “manipulación”, debemos darnos cuenta
de que sólo podemos manipular una cosa a la vez. Aquí es donde la
atención juega un papel importante. El
Dr. O’Regan nos muestra una serie de ejemplos en esta dirección,
entre ellos, que se pueden ver en su página web, y concluye que la
atención juega un papel fundamental en la visión, hasta el punto de
que la determina. No vemos aquello a lo que no atendemos[7].
Así se llega al concepto de ceguera por falta de atención (inattentional
blindness). Si
ver es explorar una memoria externa, como nos ha sido sugerido, y
recordar es explorar una memoria interna, ¿por qué, entonces, ver es
tan diferente a recordar? Para el Dr. O’Regan, debido a dos
factores: -Corporalidad Las
cosas que vemos están ligadas a movimientos del cuerpo; en cambio, los
recuerdos no: si movemos la cabeza, nuestro recuerdo de la persona X no
varía. La cualidad fenoménica del recuerdo es distinta cuando vemos
que cuando recordamos. -Capacidad
de alerta Cuando
el recuerdo cambia, no nos alerta con la misma intensidad que cuando
pasa en el mundo. Un ejemplo de esto sería comparar el efecto de un
ruido fuerte y del recuerdo que tenemos del mismo. Mientras que el
primero nos “levanta del asiento”, el recuerdo prácticamente nos
deja como estábamos. De
acuerdo a estos dos parámetros podemos clasificar un gran número de
estados, como se puede ver en la siguiente gráfica:
Para
el Dr. O’Regan, debemos diferenciar dos puntos de vista según
los cuales: -El
cerebro crea experiencias (enfoque tradicional). -El
cerebro permite acciones de relación con el medio, y tiene conocimiento
(enfoque del Dr. O’ Regan). Según este punto de vista, un
robot puede tener experiencias.
Algunas
predicciones del enfoque sensoriomotor, que iremos viendo durante el
resto de los talleres son: -Ceguera
al cambio -Conciencia
fenoménica -Adaptación
al color -Sustitución
sensorial -Génesis
de la noción de espacio físico Bibliografía
Notas [1]
Se sitúa al sujeto ante una pantalla y se le pide que alternativamente
mire a un punto a la derecha o a la izquierda de la misma.Cuando mira a
uno de los puntos, aparecen unos fragmentos de la palabra POT, mientras
que cuando mira al otro lado, los fragmentos cambian y aparecen sus
complementarios. Si la hipótesis de la fusión transacádica fuese
cierta, sería de esperar que, a través de los movimientos alternos del
ojo, el sujeto viese la palabra completa. Sin embargo, no fue así. [2]
McConkie y Zola (1979); O’Regan (1981); McConkie y Currie (1996);
Grimes (1996) [3]Rensink,
O’Regan y Clark (1997 y 2000); O’Regan,
Deubel, Clark y Rensink, (2000) [4]
O’Regan, Rensink y Clark (1999) [5]
MacKay (1962) En estos experimentos, el sujeto tiene que identificar, a
través del tacto, un objeto-concretamente, una armónica- situado en el
interior de una bolsa opaca. [6]
O’Regan (1992) [7] Sin embargo, este es un punto de vista que envuelve una tensión. Según el Dr. O’Regan, como hemos visto, sólo vemos aquello de lo que estamos conscientes. Sin embargo, exigir que para que un objeto o situación sea relevante, deba pasar primero por el filtro de nuestra conciencia, resulta excesivo, ya que no podemos tampoco atender (y actuar en función de) aquello que no vemos.
José María
Filgueiras Nodar El
problema de la conciencia fenoménica
8
de Abril del 2003 Empieza
su taller el Dr. O’Regan diciendo que la charla tratará de la
conciencia y se basará en un curso que impartió en París hace un año. Se
pueden revisar las imágenes y los datos en su página web http://nivea.psycho.univ-paris5.fr Para
hablar de la conciencia, el primer problema con que nos enfrentamos es el de
su definición. Actualmente está de moda hablar de la conciencia y han
surgido un número indefinido de teorías tratando de explicarla. El problema,
sostiene el Dr. O’Regan, es que existen muchos aspectos del término
que se pueden analizar; por ejemplo, se utiliza ‘estar consciente’ en
oposición a ‘estar muerto’, o en oposición a ‘tener el estado mental
de un insecto’, se utiliza también en el sentido de ‘estar consciente de
una experiencia’ o en el sentido de ‘tener acceso cognitivo a cierta
información’ (poder utilizar la información racionalmente en la planeación
de nuestras actividades), o en el sentido de ‘estar consciente de sí
mismo’ (tener la noción del ‘yo’). Entonces,
¿qué es la conciencia? El Dr. O’Regan está convencido de que es la
ciencia la que puede darnos una explicación; sin embargo, la ciencia, aclara
nuestro ponente, no progresa proponiendo respuestas, sino planteando las
preguntas correctas. Preguntas que sí pueden ser respondidas desde una
perspectiva científica. El truco, afirma el Dr. O’Regan, es
encontrar un subdominio dentro del tema de la conciencia en el cual pueda
penetrar la ciencia y esto es lo que sugiere haber encontrado. Primeramente
habría que distinguir entre las dos formas de conciencia establecidas por
algunos filósofos: la conciencia transitiva (conciencia de algo) y la
intransitiva creature consciousness (disposición a tener conciencia
transitiva). Otra distinción útil es la propuesta por Ned Block, que
divide la conciencia transitiva en conciencia de acceso y conciencia fenoménica.
La primera es definida por Block como la que provee acceso cognitivo a
algo; es decir, se puede utilizar aquello de lo que somos conscientes de forma
racional en la planeación de acciones, en juicios, o en proposiciones lingüísticas.
La segunda hace referencia a un tipo de conciencia algo misteriosa, aquella
que se da en la experiencia subjetiva, la cualidad distintiva de una
experiencia que nos permite saber que experimentamos algo aunque no podamos
describir lo que es. Una
vez planteadas estas distinciones, nos vemos enfrentados al hiato explicativo
entre la física y la fenomenología. Por su parte, la conciencia de acceso
cognitivo no presenta un grave problema; este tipo de conciencia es la que se
maneja en Inteligencia Artificial y Sistemas Expertos. Actualmente existen máquinas
muy sofisticadas que pueden utilizar la información de forma racional, tomar
decisiones, etc. Sin embargo, la conciencia fenoménica sí presenta un
problema importante, como el tratar de explicar la diferencia entre las
experiencias sensoriales (entre la sensación del color rojo y el sabor a
menta) o entre las experiencias sensoriales y la memoria o la imaginación.
Las sensaciones son, en general, si no imposibles, sí muy difíciles de
explicar. ¿ Existe un proceso neurofisiológico distinto para cada
experiencia sensorial? ¿ De qué manera se ligan los fenómenos a los
procesos neurofisiológicos particulares y éstos a su vez a las distintas
sensaciones? Estos
problemas parecerían indicar, entonces, que la noción de conciencia fenoménica
se escuentra fuera del alcance de la investigación científica. Sin embargo,
puesto que es un hecho que tenemos experiencias sensoriales, tiene que existir
la manera de poder explicarlas. Para ello, sostiene el O’Regan,
debemos repensar el problema desde una perspectiva completamente distinta,
pensar la conciencia dentro de un nuevo paradigma. Ahora bien, antes de
abordar esta nueva perspectiva y con fines aclaratorios, sugiere el Dr.
O’Regan que lo sigamos en el recorrido personal que lo llevó a postular
su hipótesis actual: empezando por el análisis de los defectos del sistema
visual (como la ceguera al cambio que vimos en la sesión anterior), la
idea del mundo como una memoria externa y finalmente la teoría de una
fenomenología analítica. Desde
Aristóteles hasta el siglo XVI,se creyó que la lente que posibilita
la visión se encontraba en el centro de ojo. No fue hasta 1604 que Kepler
descubre que el cristalino, que permite la visión, se encuentra en la parte
frontal del globo ocular. Descubre también que es en la retina donde se
reproduce la imagen visual. Es a partir de este momento, y no antes, que se
empieza a utilizar la noción de imagen en relación al sistema visual. Con
los descubrimientos de Kepler surge un problema: el hecho de que la
imagen en la retina se encuentra invertida. A partir de entonces, la confusión
que este fenómeno causó dio pie a un sinnúmero de intrincadas teorías que
intentaban brindar una explicación. ¿ Cómo es posible que, estando la
imagen retiniana invertida, no veamos el mundo al revés? En la actualidad,
este fenómeno no presenta problema alguno; se sabe que, independientemente de
la imagen retiniana, es la interacción con el mundo la que nos permite ver
“correctamente”. Volviendo
al tema de los defectos del sistema visual, otro ejemplo que demuestra que
tenemos la impresión de un campo visual rico cuando en realidad es bastante
somero es el del punto ciego. En cierto punto de la parte trasera del ojo (el
lugar por donde el nervio óptico y las venas que irrigan el ojo entran al
globo ocular) no hay fotorreceptores, lo cual implica que hay un punto en el
campo visual en el cual somos ciegos. Nuevamente
nos encontramos frente a más evidencia de que hay aspectos de la visión que
nos proveen de información pobre o incompleta. ¿ Cómo podemos tener la
impresión de riqueza cuando la representación interna es deficiente? Bajo la
concepción clásica de la percepción visual se ha defendido que el punto
ciego es compensado gracias a un mecanismo de llenado que completa las partes
faltantes de la imagen. Esta, como otras explicaciones de compensación del
punto ciego, como las explicaciones que se dieron en el pasado al problema de
la imagen retiniana invertida, lejos de resolver el problema, lo hacen más
complejo. Desde
la perspectiva que plantea el Dr. O’Regan no es necesario postular un
mecanismo de llenado ni ningún otro mecanismo para compensar por el punto
ciego, de la misma manera en que no es necesario un mecanismo táctil de
llenado para compensar por el espacio entre nuestros dedos cuando realizamos
reconocimientos táctiles. El punto ciego, dentro del paradigma de O’Regan,
no presenta ningún problema. María Teresa Fernández
Francés Hacia
una teoría de la conciencia fenoménica
9
de Abril del 2003 En
su segundo taller, el Dr. O’Regan desarrolla una crítica de la
concepción mecanicista clásica de la visión. Según la concepción clásica,
la visión está considerada como una recepción pasiva de imágenes. Desde Kepler,
se pensaba que la función del ojo era focalizar una imagen en el fondo del
globo ocular. Sin embargo, esa concepción de la visión perturbó mucho a los
pensadores clásicos, que se vieron obligados a concebir mecanismos de
compensación para corregir los diversos defectos del sistema visual, lo que
supuso una concepción dualista (en la medida en que necesita la presencia de
un ojo interno y una pantalla interna), rechazada por el Dr. O’Regan,
de los mecanismos cognitivos. Los
defectos del sistema visual: Los
neurofisiólogos dicen generalmente que nuestro ojo no es un sistema óptico
de gran precisión, y mencionan principalmente cinco defectos importantes: 1)Existe
un punto ciego debido al nacimiento del nervio óptico en el fondo de la
retina 2)Los
conos responsables de la percepción de los colores están concentrados sobre
todo en la parte central de la retina, lo que no debería permitirnos percibir
colores en el resto del campo visual. 3)La
forma curva de nuestra retina debería provocar distorsiones de la imagen
real. 4)La
presencia de numerosos vasos sanguíneos en el ojo debería también perturbar
la visión. 5)Los
movimientos sacádicos del ojo deberían provocar una imagen borrosa e inestable. Para
explicar por qué tales defectos ópticos no perturban nuestra visión, los
neurofisiólogos clásicos avanzan la hipótesis de que el cerebro produce
mecanismos de compensación para alcanzar una imagen perfecta. El propósito
de dichos mecanismos de compensación sería reconstruir una representación
interna del mundo exterior, la cual estaría al origen de nuestra experiencia
visual. Es en contra de esa idea de una ‘pantalla interna’ que el Dr. O’Regan
presenta su teoría de la conciencia fenoménica. La
conciencia fenoménica: La
teoría clásica de la visión traduce una concepción dualista de los
mecanismos cognitivos, pues toma en cuenta al mismo tiempo la naturaleza biológica
de nuestro cerebro y una conciencia concebida como un tipo de sujeto interior
hacia el cual el cerebro dirige las informaciones sensoriales procesadas y
corregidas. Según esta teoría, nuestra experiencia visual sería relativa a
una representación mental del mundo, es decir, relativa a una mera
interioridad. Sin
embargo, el Dr. O’Regan rechaza dicha concepción internalista,
dualista y pasiva de la percepción visual y sugiere que nuestro sistema
visual opera de manera dinámica. Para ver, el ojo tiene que moverse buscando
la posición correcta para captar la señal extrarretiniana. Por eso es
preciso considerar al ojo no de manera aislada, sino como un sistema de
interacciones cognitivas (cf. Gibson, 1966). En
lugar de concebir la percepción del mundo como una representación interna,
el Dr. O’Regan afirma que nuestra percepción corresponde a la
coincidencia de la realidad objetiva con nuestro sistema sensorial. El mundo
exterior actúa sobre nuestro sistema visual como una memoria externa, y
nuestra experiencia de ver se manifiesta cada vez que nos conectamos con el
mundo exterior a través de nuestras capacidades visuales. La visión es un
modo de exploración de esta memoria externa del mundo. Los experimentos de
ceguera al cambio nos enseñan que no percibimos todos los elementos presentes
en nuestro campo visual. Podemos no percibir un elemento evidente si nuestra
atención está movilizada en otro elemento (ejemplo del gorila). El papel de
la atención es fundamental para nuestra experiencia visual, pues nuestra
atención va a modificar la secuencia de los movimientos oculares en función
de nuestras intenciones e intereses. Aquí se presenta el problema del
solipsismo. El
Dr. O’Regan afirma que nuestra impresión de percibir todo lo que está
presente en nuestro campo visual es una ilusión generada por la
disponibilidad inmediata de la información visual. En realidad, nuestra
experiencia visual corresponde a la exploración de nuestro mundo visual. Para
percibir, tenemos que que ‘manipular mentalmente’ el mundo exterior. Por
eso, necesitamos una estructura de exploración (rutinas cognitivas) para
operar esta manipulación: necesitamos conocimientos (conocimientos de las
contingencias sensoriomotoras) para poder ver. En
la teoría clásica, en la que el cerebro crea la experiencia, la visión
consistía en construir una representación interna del mundo exterior. Pero
era difícil explicar cómo una entidad física como el cerebro podía generar
la sensación de ver, que no es algo físico. En
la nueva perspectiva presentada por el Dr. O’Regan, este problema
desaparece, pues la experiencia no se ubica en el cerebro, sino que
corresponde a la exploración activa de nuestro mundo y al conocimiento de los
diferentes cambios que se van a manifestar en el transcurso de aquella. El
cerebro no tiene que generar ninguna experiencia visual, sino producir una
actividad de exploración del mundo y elaborar un conocimiento de las
diferentes posibilidades de cambio. Para
resumir la teoría de la conciencia fenoménica del Dr. O’Regan,
podemos decir que tener una sensación perceptiva es acceder al saber que
estamos ejerciendo una habilidad sensoriomotriz de un tipo específico. Eso
requiere tomar en cuenta nuestra corporeidad, nuestra capacidad de alerta y el
mundo como memoria externa. Jean-Philippe
Jazé Una
teoría de la visión
10
de Abril del 2003 En
esta sesión, el ponente propone concebir la visión como una actividad que
involucra habilidades sensoriomotrices y con esto resumir lo que ha venido
planteando en sesiones anteriores. El
análisis general de la visión de O’Regan propone que ‘ver’ es
algo que hacemos, y lo realizamos a través de un patrón de actividad
extendido temporalmente. Ver es tener habilidades que nos permiten realizar
esta actividad. El
acercamiento que nos presenta el ponente permite explicar el fenómenos visual
(o la fenomenología de la visión), denotando las diferencias que existen
entre la calidad de la experiencia que genera la estimulación de la corteza
visual con respecto a la estimulación de la corteza auditiva o cualquier otra
entrada sensorial. La
teoría, además, permite reolver otros problemas en la ciencia visual, como,
por ejemplo, el hecho de que la visión del mundo permanece estable a pesar de
los movimientos oculares, y el problema del punto ciego en el campo visual, así
como el problema del enlace (binding problem). Por último, el concebir
a la visión como una habilidad sensoriomotriz permite plantear predicciones
empíricas con respecto al fenómeno de la ceguera al cambio y la sustitución
sensorial. Resolver
estos problemas teóricos implica un camino que el ponente recorre a partir de
la pregunta “¿ por qué creemos que lo vemos todo?”. Tenemos la impresión
de ver un panorama general. Pero en el cerebro no hay imágenes sino
instrucciones para manipular la información y de esta manera, dice O’Regan,
la visión (como conjunto de habilidades) permite un conocimiento. Por
ejemplo, los mecanismos de compensación que generamos a partir de las
perturbaciones visuales. La adaptación no es algo que corrija las anomalías,
dado que la visión no es un proceso unitario, sino más bien una red de
habilidades dispersas (unrelated). Lo que tenemos de conocimiento
acerca de cómo se ve el mundo es imaginería mental. Pero ésta no es la
llamada visión interna o la representación mental. O’Regan, de
hecho, rechaza la idea de las imágenes mentales. Reconoce que los procesos
cerebrales participan en el ‘ver’, pero insiste en que ‘ver’ es algo
que hacemos y no algo que sucede en el cerebro. La
visión es un fenómeno mental inefable; se impone, a diferencia de la
memoria, que es fugaz. Sus características lo hacen distinto de otros fenómenos.
También el ver cuenta con una propiedad de corporeidad. Ver un objeto es
saber qué es lo que se puede hacer con él. Nuestra memoria está
‘contaminada’ por el conocimiento previo del mundo, y aquel proviene de lo
que hacemos en el mundo. Los cambios repentinos en el campo visual resultan
imperceptibles, lo cual, dice O’Regan, explica la ceguera al cambio
de la que habló en sesiones anteriores. Detectar
los cambios implica transitividad, que se refiere a una noción de locación e
implica la distinción del ‘sabor’ de la transitividad, y por último
implica la capacidad de enlace (binding), que consiste en la
posibilidad de concebir, por ejemplo, un triángulo, a través de la unión y
la combinación de sus atributos que activan el concepto de triángulo. Tal
activación es un mecanismo neurológico que conduce, en efecto, a los sujetos
a concebir un triángulo, pero a partir de lo que saben que pueden hacer con
él. A partir de lo que saben del triángulo. Ver es, pues, una actividad
sensoriomotora. Con
todos estos elementos, el ponente responde a la pregunta inicial. No. No vemos
todo; en realidad es poco lo que vemos, nuestra memoria está contaminada
porel conocimiento previo del mundo y éste proviene de lo que hacemos en el
mundo, más de lo que vemos en él. Alejandro Brauer
Vega Fenomenología
analítica y la noción de espacio físico
11
de Abril de 2003 El
ponente continuó criticando las representaciones mentales como un tema clásico,
cuya concepción sugería la imagen interna de los objetos externos. Según O’Regan,
las representaciones mentales son el resultado de habilidades cognitivas que
manipulan los datos del conocimiento contenido en la memoria interna. Al
pensar en algo., se activa el sistema que llamamos
`memoria´ -y se refiere a él como `interno´, pues el ponente
considera al mundo como una memoria externa-pero al ver se genera igualmente
la dinámica de imaginería mental. En ambos casos, O´Regan prefiere no
llamarles representaciones, por evoitar caer en la trampa de una fotografía
mental. Ver, insiste el ponente, es una habilidad del sistema sensoriomotor, y
debe demostrar que ver algo simple, como un color cualquiera, requiere de
habilidades cognitivas. El
pensamiento se erige a partir de leyes que codifican las contingencias
sensoriomotrices. No importa si el ojo se mueve: el cerebro aprende a ver las
líneas rectas, las neuronas involucradas conservan el código `línea recta´.
Ver el color rojo –ver rojo- es saber qué contingencias sensoriomotrices típicas
del rojo se presentan, y el cerebro aobedece a estos procesos. El rojo es la
forma en que las cosas rojas modifican la luz (Broackes, 1992). Lo que se
llama rojo no esla excitación retiniana, ni cortical, sino las habilidades
funcionales que permiten la percepción del rojo, a través de las leyes que
contiene el sistema cognitivo como conocimiento del rojo. Si (es cierto que)
ver rojo es una habilidad, esto cambiaría la perspectiva de las modalidades
sensoriales. La
concepción antigua o clásica sostiene que el fenómeno de la visión se
realiza y depende de reacciones electroquímicas de nervios específicos, de
rutas neuronales y mapas corticales. Es decir, es un fenómeno totalmente
neurológico-sensorial. La
concepción de O´Regan promueve (y en esto consiste en el resumen de las dos
últimas sesiones) que la sensación es una serie de cosas que hacemos y que
se genera a partir de la habilidad, y no en el cerebro. Bajo este punto de vista, los antiguos problemas teóricos y empíricos (el binding problem, la teoría del homúnculo, la sustitución sensorial) dejan de ser un problema. Y resuelve el problema de la conciencia fenoménica en laque diferentes estímulos proveen diferentes campos perceptivos. La diferencia entre lo que se percibe se genera en lo que hacemos con lo que percibimos a través de las habilidades cognitivas involucradas y no en el cerebro.
|