Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dra. Ruth G. Millikan>La formación de conceptos (II)

 

 

El tercer taller de la Dra. Millikan ha sido consagrado al comentario de temas de los capítulos 3 y 5 de su libro On clear and confused ideas. Los tres primero términos que fueron definidos son los términos de discriminación, identificación y clasificación. El discriminar está directamente relacionado con la idea de ser capaz de tener una reacción ante un estímulo. Se trata entonces de una función primitiva que comparten muchos seres vivos. El identificar es una función mucho más sofisticada, pues implica la idea de objeto y la obtención de información teórica o práctica sobre ese objeto a través del tiempo. Animales susceptibles de obtener información práctica son entonces capaces de identificar. En fin, el clasificar constituye un paso superior, pues incluye la capacidad de organizar y agrupar objetos en función de sus propiedades. El clasificar supone que tengamos por un lado sujetos por otro lado predicados. Entonces, solamente los animales lingüísticos humanos son capaces de esta última operación.

Sin embargo, sería un error creer que los conceptos se manifiestan solamente en la fase de clasificación. Los conceptos no son solamente clasificadores. Como lo apuntan externalistas como Hilary Putnam y Saul Kripke, los nombres propios son identificadores y no clasificadores. La Dra. Millikan piensa que nosotros, seres humanos, estamos diseñados para formar conceptos y ella se pregunta cómo adquirimos nuestros conceptos de substancia. Los perros que reidentifican a su amo tienen un concepto práctico de su amo. Es decir que de cierta manera, capturan conceptualmente un individuo. Desde esta perspectiva, los seres humanos y algunos animales tienen conceptos de substancia, pero sólo los seres humanos tienen conceptos de propiedad. Además, el hecho que podamos reconocer un objeto individual sin saber para qué sirve, parece sugerir que la función de identificación de objeto es más primitiva que la función de conocer propiedades funcionales.

La Dra. Millikan se opone a la concepción clásica según la cual los términos de tipos o de cosas corresponden a nuestras capacidades de clasificar instancias, y prefiere pensar que la mayoría de estos términos corresponden en primer lugar a capacidades de identificar substancias y son solamente en segundo lugar utilizados como clasificadores. La concepción clásica supone una actitud descripcionista, pues pretende que la habilidad para aplicar términos para los tipos o las cosas es una habilidad para clasificar, y que los términos para los tipos o las cosas son términos descriptivos que corresponden a cierta configuración de propiedades. Una teoría de la categorización como la de Rosch parece cercana a esa perspectiva descripcionista, pues se basa en la noción de representación: la categoría estaría definida basándose en el hecho de tener más o menos las mismas propiedades que el prototipo. La Dra. Millikan rechaza la idea de hacer derivar la extensión de un concepto de substancia de la descripción de las propiedades de la substancia considerada. Considerando que los conceptos de propiedades son mucho menos fundamentales que los conceptos expresados por simples nombres concretos, dice que la extensión de un concepto de substancia es cualquier substancia en el mundo que ese concepto particular permite reidentificar o ‘rastrear’ conceptualmente.

El desarrollo de conceptos de substancia implica muchos mecanismos que tienen orígenes filogenéticos y ontogenéticos particulares, pues el reidentificar una substancia depende de habilidades sensoriomotrices, más bien que cognitivas. En particular, la habilidad de seguir la trayectoria de un objeto en movimiento es fundamental para la percepción de objeto en los infantes, tal como lo revelan los trabajos de Gopnik y Meltzoff. Cuando estamos en la fase de la discriminación o de la reidentificación, es más conveniente decir que nuestros conceptos de substancia son relativos a una substancia que decir que representan una substancia. Cualquiera que sean mis acercamientos a esa substancia, tengo la impresión que se trata de la misma substancia. Tal concepto está diseñado para ser relativo a un perro, por ejemplo. Por eso, la Dra. Millikan dice que usamos los términos de substancia en un dominio particular. Mi concepto de pero no es una clase. Las clases empiezan  cuando hablo de las propiedades de un objeto.

 

Jean-Philippe Jazé