Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dra. Ruth G. Millikan>La diversidad y la combinación de propósitos

 

 

Imaginemos que el oftalmólogo quiere echarnos unas gotas en el ojo, para dilatar nuestra pupila. Cada vez que lo intenta, nosotros parpadeamos. No importa que nos esforcemos por no parpadear; cada vez que se acerca para echarnos las gotas, cerramos el ojo. Se trata de un reflejo. Decimos que el ojo está programado para cerrarse automáticamente cuando se le acerca un objeto extraño, previniendo así la entrada del mismo.  Ese, decimos, es el propósito del reflejo de parpadeo.  El problema es que nosotros y nuestro ojo, o, mejor dicho, nosotros y ese reflejo de nuestro ojo, tenemos propósitos encontrados (crossing-purposes).

Por un lado, pues, tenemos el propósito consciente, de la persona en su conjunto. Por otro lado, el propósito subpersonal o biológico. ¿ Son los dos realmente propósitos, o el segundo no lo es más que en un sentido metafórico? La Dra. Millikan intentará persuadirnos, en esta charla, de que no podemos establecer una frontera teórica interesante entre estas dos clases de propósitos. Los propósitos de la persona están entremezclados con propósitos de nivel biológico, subpersonal.

 A continuación, la Dra. Millikan pone los siguientes ejemplos:

-Sonrisas por parpadeos[i] : El propósito del parpadeo es obtener sonrisas. Si éste no es un propósito del sujeto (que ni siquiera sabe que se trata de un experimento), entonces debe de ser subpersonal. Supongamos que el experimentador le informa al sujeto de que está parpadeando mucho. Ahí se produciría choque de propósitos entre el propósito del sujeto (parpadear menos) y el subpersonal (obtener sonrisas). Ahí hay un cruce claro de propósitos.

-Algunos gestos faciales, como las sonrisas o el arquear las cejas, tienen significados que no varían a través de las culturas. Supongamos que estos gestos son una adaptación, que han sido seleccionados porque tienen alguna clase particular de propósito comunicativo. Pero, ¿por qué es tan difícil especificar de modo exacto lo que comunicamos cuando arqueamos las cejas? Como no podemos decirlo de modo exacto, no entendemos por completo lo que significa, podríamos preguntarnos si se trata de un propósito real o sólo en sentido metafórico.

-Rituales de saludo: Estos rituales varían de acuerdo con cada especie y cultura, adoptando muchas formas diferentes. Una de ellas sería el apretón de manos. La reproducción continua de estos rituales provoca su repetición. ¿A qué función están sirviendo? Probablemente busquen la repetición de nuestras respuestas psicológicas. Estos rituales están bajo control consciente, pero somos incapaces de describir su propósito. Cuando saludamos a alguien,  no somos conscientes del propósito con que lo hacemos. Simplemente, sabemos que es de mala educación el no hacerlo. ¿Por qué es de mala educación? Bien pudiera ser que haya un propósito superior al que nosotros encontramos conscientemente. ¿Se trata de un propósito real o sólo lo es en sentido metafórico?

-Sabores dulces: Nuestro propósito, al tomar cosas dulces, es sentir un sabor dulce. El propósito biológico es ganar calorías. Bajo ciertas condiciones, conseguir nuestro propósito sería conseguir el propósito biológico. Sin embargo, en las condiciones del mundo de hoy, sabemos que comer azúcar en exceso es malo para nuestra salud. Aparece de nuevo un conflicto de propósitos. Evitar los dulces es un propósito racional. Debemos tener en cuenta que muchos propósitos psicológicos son altamente derivados. Este tipo de propósitos en oposición es muy familiar en nuestra cultura occidental, y se ha tratado con el nombre de debilidad de la voluntad. Hay que tener en cuenta que los propósitos conscientes no siempre ganan frente a los propósitos subpersonales o de naturaleza biológica.

Por si todavía pensamos que hay una división nítida entre tener un propósito real o metafóricamente, la Dra. Millikan expone los siguientes ejemplos, para que nos preguntemos si  son propósitos de la persona en su conjunto o, por el contrario, propósitos subpersonales:

-Pulsar la alarma del despertador, al levantarnos.

-Echarnos hacia atrás con miedo ante una serpiente que sabemos es inofensiva.

-Frenar antes de una curva cuando manejamos completamente absortos en una conversación.

-Mover nuestra pierna conscientemente, cuando nos levantamos a contestar el teléfono.

-No podemos dormir, y nos hacemos muy conscientes de nuestra respiración. ¿ El propósito de la respiración de repente pasa de subpersonal a psicológico, porque lo podemos controlar? Si esa conciencia de la respiración no nos deja dormir, y tratamos de respirar normalmente, ¿ se trata de un propósito en sentido propio, o sólo metafóricamente?.

No es posible trazar una línea entre propósitos reales y metafóricos, o entre propósitos humanos, de la persona en su conjunto, y propósitos subpersonales o biológicos.

La frase "voy a comprar leche y rosquillas al volver a casa" expresa claramente un propósito humano del más alto nivel, de la persona en su conjunto, mientras que el reflejo de parpadeo expresa claramente un propósito biológico, derivado de la evolución por selección natural. En principio, es fácil establecer una distinción entre ambos. Pero los objetivos e intenciones explícitos emergen de un mar de controles de comportamiento más primitivo y los detalles de la ejecución de los objetivos explícitos están sumergidos en ese mar. Así, nos proponemos explícitamente el comprar rosquillas, pero esto es debido a una atracción más primitiva por los sabores dulces, que tiene, como decíamos, un origen a nivel genético, en la necesidad de consumir alimentos altamente calóricos. La intención explícita de comprar leche, a su vez, puede emerger inconscientemente de la historia pasada de refuerzos en que interviene la leche, desde que éramos niños.

Existen, por supuesto, otros niveles de propósitos diferentes a los genéticos.

En primer lugar, como han dicho Karl Popper, Daniel Dennett,  y muchos otros, las intenciones se generan en un nivel de selección totalmente nuevo. En ese nivel, los experimentos de pensamiento tratan de lograr objetivos proyectados conscientemente mediante prueba y error. Basándonos en las experiencias del pasado, calculamos las consecuencias de  diferentes cursos de acción, en busca de un plan que funcione. Así nos formamos una intención explícita. Somos capaces de hacer esto a causa de nuestros genes, pero éstos no seleccionan directamente los comportamientos resultantes. El propósito de estos comportamientos es conseguir los objetivos proyectados. Entonces, debemos preguntarnos qué es lo que determina qué objetivos conscientes son proyectados. ¿ De quién son esos objetivos conscientes? ¿ Qué mecanismos los han seleccionado?

En opinión de la Dra. Millikan, la respuesta a esa pregunta no es particularmente obvia. Evidentemente, nuestras aspiraciones no son las de nuestros genes. Nuestros objetivos conscientes, originales, no son solamente sobrevivir y tener muchos hijos. Una respuesta fácil puede ser que nosotros pretendemos cualquier cosa que nos refuerce, sea positiva o negativamente, en el sentido del condicionamiento. Esta es una respuesta típica de la Psicología del siglo XX, especialmente del conductismo. 

Si es cierto que nosotros no siempre sabemos qué nos satisface ("ella tiene algo que me atrae, no sé qué es"), ni tampoco lo que nos repele ("no se por qué, pero me cae mal"), aquí tenemos otra oportunidad para ver cómo se desajustan nuestros propósitos.

La Dra. Millikan se pregunta qué son nuestros propósitos, y nos dice que, en ellos,  podemos distinguir tres niveles:

 -Propósitos genéticos.

-Propósitos de conducta condicionada.

-Propósitos como intenciones conscientes.

A los que añade posteriormente un cuarto nivel: prueba y error en la percepción, que no es pensamiento intelectual. Si queremos cruzar un rio por las piedras, vamos a ir probando los caminos, pero eso no es pensamiento. No es cognición. Es simplemente prueba y error: un nivel de 'percepción para la acción'.

Centrémonos ahora en la mente humana, producto de la evolución por selección natural. En un sentido, todos los propósitos son naturales, todos tienen su origen en una adaptación producto de la selección natural. Debido a esa continuidad, debido al hecho de que todos son productos de la selección natural, todos los propósitos son naturales.  Pero existen diferencias importantes entre los tres niveles, por supuesto. Así, los objetivos humanos explícitos (deseos e intenciones) son diferentes a los propósitos biológicos, porque son representacionales, esto es, representan sus condiciones de satisfacción. Sin embargo, las representaciones mentales no representan propósitos a no ser que tengan un propósito que representar. Tener un deseo debe ser primero que tener una representación de ese deseo.

Obviamente, los objetivos humanos no fueron seleccionados uno por uno. Sólo los mecanismos cognitivos responsables de formar las intenciones fueron seleccionados por la naturaleza. Y lo han sido por la capacidad de representarse objetivos, en base a las experiencias del individuo, sobre los estados futuros de cosas; objetivos que a veces coinciden con los biológicos y otras veces van más allá. El trabajo de estas representaciones es servir de bosquejos (blueprints) guiando los procesos causales por los cuales son construidos los comportamientos.

¿ Cómo puede ser un propósito biológico mi deseo, cuando ese deseo se refiere a electrones, o a volar en avión? La respuesta de la Dra. Millikan es que la evolución no ha diseñado nuestros propósitos, pero sí los mecanismos que hay en nosotros, y que forman nuestros propósitos. Pensemos en una cámara fotográfica o una calculadora. La cámara no ha sido diseñada para tomar específicamente una fotografía particular, ni la calculadora para hacer algún cálculo en concreto. Están diseñadas para producir un determinado output, dado un cierto input, pero no especifica cuál debe ser éste.

Consideremos ahora los primeros artefactos, como las hachas de mano y similares. Los propósitos de esos artefactos están derivados de los de sus constructores, que dependen de los genes, lo que Dawkins llama 'fenotipo extendido'. Pero con la creación de los primeros artefactos ya aparece un nuevo nivel de selección, un nivel de selección cultural que Dawkins denomina 'memético' y, por ende, un nuevo nivel de propósitos.

¿ Qué tienen en común todos estos diferentes fenómenos que llamamos propósitos? La Dra. Millikan afirma no estar tratando de hacer un análisis conceptual de la palabra "propósito", sino que está tratando de descubrir qué es lo que subyace bajo el fenómeno empírico del propósito, partiendo, eso sí, de que en verdad existe algo en común, de que no se trata de algo puramente metafórico.

 

 

José María Filgueiras Nodar



[i]  Este es un experimento de condicionamiento operativo, que consiste en sonreír a tu compañera cada vez que parpadea. Al cabo de un tiempo, acabará parpadeando mucho más a menudo, sin darse cuenta.