Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Jesús Vega>La constitución práctica y no-conceptual de la objetividad/subjetividad

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En el cuarto taller, el Dr. Vega subraya que la caracterización del contenido no-conceptual debe tomar en cuenta tanto el carácter fenoménico como la particularidad de nuestras experiencias. La experiencia que tiene un niño no es conceptual. Se trata de una familiaridad no-conceptual con el mundo. Dicha experiencia tiene un carácter fenoménico y una particularidad que se pueden reescribir en conceptos. Las intuiciones tienen inmediatamente una relación particular con los objetos. Esta particularidad se debe mantener: si intuir es aprehender datos sensoriales, será en tanto que particulares. 

Para hablar de los particulares, Sellars utiliza conceptos demostrativos o indexicales como ‘esto’. Pero representar algo como un ‘esto’ es conceptual. Sin embargo, la especificación de contenidos demostrativos en términos de conceptos y proposiciones altera su significación cognitiva. De la misma manera, en las creencias de re, tengo un contacto y una intimidad epistémica con un objeto. El Dr. Vega nos recuerda que Peacocke anota por ejemplo que las creencias que involucran el indicativo ‘yo’ (creencias sobre la localización de objetos) no pueden ser especificadas mediante una proposición que incluya indicativos, como tampoco pueden ser especificadas de esa manera las condiciones circunstanciales del entorno del agente: “Peacocke ha insistido en numerosos escritos en que los modos de presentación demostrativos basados perceptivamente no pueden ser especificados sin referir a maneras perceptivas en que se ofrece el mundo en la experiencia”. El ‘yo’ es directamente pertinente para la acción y no se puede reducir a una descripción en términos de proposiciones. 

Hay varias formas de caracterizar el contenido no-conceptual. Por ejemplo, Peacocke lo considera como la escena que tengo a partir de mi punto de vista egocéntrico. Otros piensan que el contenido no-conceptual tiene que ver con las habilidades: ciertos estados mentales entran a formar parte de una red cognitiva sin que se haga a partir de inferencias. Es por ejemplo el caso para:

a)      los estados perceptivos

b)      las habilidades motrices

c)      las emociones

Esto no implica que lo no-conceptual funcione de la misma manera en los tres casos. Pero no es necesario siempre utilizar inferencias para dar cuenta de la parte normativa de lo mental. Realizar satisfactoriamente una tarea cognitiva no requiere que sea necesario hacer siempre inferencias. 

Para terminar, el Dr. Vega menciona tres argumentos de Peacocke y Evans a favor de la no-conceptualidad en las experiencias: 

1)      El primero tiene que ver con la fenomenología: La discriminación sensorial es más fina que la discriminación conceptual. El contenido de los apareceres no puede ser nunca agotado por los conceptos que están a la disposición de un organismo.

2)      La percepción es independiente de la creencia. Que algo me (a)parezca como tal no me obliga a creer que la cosa es así. Las experiencias son disposiciones a creencias. Pensar en la ilusión de Müller-Lyer. La (a)pariencia resiste a la creencia. Las líneas me parecen desiguales aunque sepa que son iguales. Los juicios perceptivos son juicios sobre las apariencias y no sobre las cosas. La apariencia como tal no puede ser revisada. No está en relación inferencial la creencia con la percepción. El sistema perceptivo tiene su propio dinamismo.

3)   Los animales: Parece que los animales no tienen conceptos pero compartimos con ellos muchas funciones cognitivas. (El Dr. Vega no se compromete a reconocer que los estados perceptivos de los seres humanos y los animales instancien las mismas propiedades, sin embargo admite: “la sugerencia de Peacocke de que algunos animales podrían utilizar sus estados perceptivos para la construcción de un mapa cognitivo del entorno podría bastar para dar cuenta de las capas básicas de intencionalidad de los contenidos perceptivos para el caso de los animales”). 

Para el Dr. Vega, la percepción no es pasiva. El caso de las habilidades nos enseña cómo la experiencia hace posible la información relevante. “La percepción se estructura activamente de modo esencial a través de un movimiento inmerso”.

Jean-Philippe Jazé