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En los talleres anteriores el Dr.
Vega fue desglosando varias ideas que preparaban un terreno para
discutir el tema de la familiaridad como una noción estrictamente metafórica.
Los objetos se dan a través
de la apertura epistémica a los sujetos percipientes. Existen distintas
maneras de darse. El uso de metáforas es fundamental al hablar de la
percepción. Existen metáforas táctiles que comprenden la inmediatez
del darse de los objetos al hacer contacto sensorial. Pero también
existen las metáforas de hábito, que explican la relación con las
cosas a partir del cual se genera la familiaridad.
Así que la familiaridad se entiende como una metáfora de contacto directo
y de hábito con los objetos que se perciben. Pero no consiste
nada más en un contacto causal; no es meramente informacional e implica
conciencia, es decir no puede separarse de estados de conciencia y puede
ser útil como explicación del funcionamiento de la mente. La familiaridad,
por lo tanto, tiene un carácter de integración cognitiva, es racional
y organizativa de la experiencia. Además es intencional y dirigida, es
decir, no es simplemente una serie de apareceres de datos sensoriales (
el carácter intencional implica el carácter consciente). De esta
manera la familiaridad afirma
el Dr. Vega, ofrece un acceso
consciente de apertura epistémica.
En cuanto al término de
‘conciencia’, el Dr. Vega
hace un par de distinciones: no es lo mismo ser consciente que ser
autoconsciente. La conciencia es fenoménica, permite un acceso a los
estados mentales y puede ser reflexiva o no reflexiva.
La autoconciencia, por el
contrario, la compartimos con ciertos animales, mientras se mantenga en
un nivel no conceptual. La autoconciencia es puramente conceptual y
permite el concepto de ‘ser uno mismo’.
La
familiaridad se manifiesta en
tres tipos de habilidades: La
capacidad de identificación (discriminación espacial de los objetos),
la capacidad de reconocimiento (de estos objetos) y capacidades motoras.
De esta manera, a través de
la familiaridad se organiza el conocimiento del mundo.
El Dr.
Vega cree que en la obra de Russell
no hay un intento de reducir el pensamiento singular al pensamiento
sobre los sense data o datos
de los sentidos. La idea de familiaridad
intencional de Russell implicaba
una noción de incorregibilidad relacionada a una imposibilidad de
admitir error ( esto sólo es posible en el conocimiento verdadero).
El único contacto cognitivo es con los datos
sensoriales, es decir, la
familiaridad no es un proceso cognitivo, y si lo es, no puede ser
evaluable, lo cual fractura la noción de familiaridad.
Al admitir el concepto de ‘conciencia de’,
debemos considerar dos estados mentales independientes, cada uno con sus
propios objetos: la ‘familiaridad
sensorial’ y la ‘intencionalidad
proposicional’.
Hay formas diferentes de
entender la intencionalidad: como actitudes proposicionales y como
actitudes no-proposicionales.
Para Russell
la intencionalidad perceptiva era puramente objetual, en cambio, Vega
plantea que la intencionalidad es la forma de presentarse del mundo
a la conciencia, los modos de (a)
pareceres y no los objetos mismos de la familiaridad.
Así la familiaridad es
intencional; diferencia fundamental que Vega
quiere denotar argumentando que las (a) pariencias no son objetos de
la experiencia, sino modos de darse al sujeto.
El ponente dedica el final de la sesión a la
explicación del ‘lenguaje del (a) parecer’ de Chisholm (Introducción a la fenomenología y la teoría del
conocimiento).
Existen tres usos del lenguaje del aparecer:
1)
El uso epistémico del aparecer.- X aparece a S como siendo tal y cual. S
estaría dispuesto a creer que X es tal y cual.
2)
El uso no-epistémico-comparativo.- X aparece a S bajo ciertas
condiciones de modo en que las cosas que son tal y cual, aparezcan a X
de tal manera. Creo que X parece que X.
3)
l uso no-epistémico-no-comparativo
o uso fenoménico.- El sujeto registra( y puede reconocer) propiedades
cualitativas de lo que aparece.
Los objetos se nos dan a través de este modo de
presentación. Ante la mente no se
presentan como datos sensoriales, sino como objetos de la
experiencia
Las (a) pariencias no son objetos de percepción,
ni siquiera en los casos de ilusión o alucinación. Las (a)pariencias
son vías de acceso hacia el mundo pero son un intermediario. No son una
verificación ni una ontologización, porque no es necesario, ya que es
un umbral perceptivo el que constriñe las (a) pariencias.
Alejandro
Brauer Vega
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