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Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Jesús Vega>La mente experiencial y la teoría del contenido no-conceptual
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El Dr.
Jesús Vega inicia esta sesión recapitulando los puntos centrales
de la plática previa: ¿cómo es posible el pensamiento empírico y que
papel juega la experiencia en el sostenimiento de tal pensamiento? Es
decir, cómo contribuye la experiencia a la apertura epistémica del
sujeto. Para contestar estas preguntas, Vega
define en primera instancia el concepto de experiencia como una
restricción racional externa al pensamiento y acota que es importante
considerar las concepciones de ‘lo mental’ citando a Mc
Dowell. Explica que lo
mental es un terreno de lo normativo; lo mental, tiene que ver con
relaciones proposicionales racionales cuyas estructuras son normativas.
El Dr. Vega acepta que la mente es una estructura normativa, pero no
sólo en cuestión de una organización de actitudes proposicionales. El
desafío es concebir lo mental como experiencia también. De esta manera, se le da lugar a la noción de conciencia y se establece una asociación entre ésta y la experiencia. La mente debe ser concebida como experiencial, ligada a estados de conciencia. El Dr.
Vega propone que se puede considerar a la experiencia como una
relación proposicional especial que no involucre un nivel sofisiticado
de conceptualización como las creencias y que sea una relación en la
que estén involucradas propiedades fenoménicas específicas de cada
sentido. El argumento en este caso
recurre a la noción de ilusión, que domina actualmente la reflexión
epistemológica del carácter y naturaleza de las experiencias
perceptivas;
reflexión ante la cual el Dr.
Vega presenta dos posturas diferentes: por un lado, propone ‘tomar
en serio’ la existencia de las ilusiones y de las alucinaciones como
lo hizo Descartes; y por otro lado, dado que las ilusiones y las
alucinaciones no son frecuentes en la vida, rechazarlas como argumentos
de peso en el análisis de la percepción -postura cercana a Austin. De la primera postura se
desprende un debate ontológico sobre los objetos de la percepción, que
tiende a concluir con los denominadores comunes entre percepciones
verídicas y no verídicas, mientras que la segunda postura, sostiene un
realismo común que no admite ‘objetos perceptivos’. El contenido de la
experiencia es indistinguible en la alucinación y en la experiencia
verídica, pero depende del nivel de compromiso del sujeto. La apertura
epistémica es responsabilidad del sujeto.El realismo natural se expresa
a través de una tesis negativa: “la inexistencia d eobjetos internos
como factores de experiencias verídicas y no verídicas. Es decir que
no existen los objetos representacionales privados, como los datos
sensoriales De hecho Vega
propone que el sujeto que percibe establece relaciones cognitivas,
pero no con los supuestos objetos representacionales, sino con los
objetos mismos del mundo físico. La teoría de los (a)
pareceres interpreta a los objetos propios de la experiencia como ‘objetos
fenoménicos’ u ‘objetos independientes del mundo’. Para
el sujeto, toda experiencia es diáfana y accesible, pero no
necesariamente dependiente del mundo y objetiva. El realismo natural
dice que los objetos que percibimos en el mundo son tanto objetos de
éste, como de la experiencia. Por lo que es necesario reafirmar que los
estados perceptivos son portadores de información, son ‘estados
presentacionales con contenido y significación cognitiva’. Alejandro Brauer Vega
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