Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Jesús Vega>La mente experiencial y la teoría del contenido no-conceptual 

 

 

El Dr. Jesús Vega inicia esta sesión recapitulando los puntos centrales de la plática previa: ¿cómo es posible el pensamiento empírico y que papel juega la experiencia en el sostenimiento de tal pensamiento? Es decir, cómo contribuye la experiencia a la apertura epistémica del sujeto. Para contestar estas preguntas, Vega define en primera instancia el concepto de experiencia como una restricción racional externa al pensamiento y acota que es importante considerar las concepciones de ‘lo mental’ citando a Mc Dowell.  Explica que lo mental es un terreno de lo normativo; lo mental, tiene que ver con relaciones proposicionales racionales cuyas estructuras son normativas. El Dr. Vega acepta que la mente es una estructura normativa, pero no sólo en cuestión de una organización de actitudes proposicionales. El desafío es concebir lo mental como experiencia también. 

De esta manera, se le da lugar a la noción de conciencia y se establece una asociación entre ésta y la experiencia. La mente debe ser concebida como experiencial, ligada a estados de conciencia. 

El Dr. Vega propone que se puede considerar a la experiencia como una relación proposicional especial que no involucre un nivel sofisiticado de conceptualización como las creencias y que sea una relación en la que estén involucradas propiedades fenoménicas específicas de cada sentido.

  La dificultad que se encuentra en las experiencias radica por un lado, en las condiciones de corrección y la comprensión de dichas condiciones que harían al contenido verídico y por otro lado, en qué sentido  se puede establecer su carácter verídico.

  En una alucinación, por ejemplo, el contenido de la experiencia  es indistinguible del contenido de una experiencia verídica. Lo que permite decidir si es verídico, no es algo del contenido de la experiencia que aparece en la conciencia: el contenido de la experiencia no implica compromiso ontológico. Vega alude al personaje Macbeth de la obra de Shakespeare. El tacto, junto con la acción son verificadores del mundo. ¿Qué es lo que ve Macbeth, cuando dice “...la veo aún (la daga) tan palpable como esta que agarro ahora...”? (Shakespeare)

  Para Vega, resolver el problema de los (a) pareceres, es resolver el problema de Macbeth: es el determinar, sobre el carácter verídico o alucinatorio de la experiencia y brindar una apertura epistémica al mundo de objetos. Esto es un punto central en las teorías de la experiencia y de la percepción. Vega afirma que ambas incluyen un ‘(a) parecer al sujeto como si X’.

  A partir de lo mencionado se introduce la ‘teoría disyuntiva de la percepción’ la cual  consiste en  “... tomar todos los casos en que supuestamente tenemos experiencia de que tal y cual es el caso; todos ellos quedan exhaustivamente descritos en dos categorías, meras apariencias y hechos; por tanto, una experiencia perceptiva es o bien una mera apariencia o la manifestación perceptiva de un hecho.”[1]

  El Dr. Vega no parece enteramente satisfecho con esta teoría y le demanda al teórico disyuntivo, una profundización  la explicación del hecho de (a) parecer, volviendo a apelar a la indistinguibilidad de las alucinaciones y de las experiencias verídicas.  

El argumento en este caso recurre a la noción de ilusión, que domina actualmente la reflexión epistemológica del carácter y naturaleza de las experiencias perceptivas;  reflexión ante la cual el Dr. Vega presenta dos posturas diferentes: por un lado, propone ‘tomar en serio’ la existencia de las ilusiones y de las alucinaciones como lo hizo Descartes; y por otro lado, dado que las ilusiones y las alucinaciones no son frecuentes en la vida, rechazarlas como argumentos de peso en el análisis de la percepción -postura cercana a Austin.  

De la primera postura se desprende un debate ontológico sobre los objetos de la percepción, que tiende a concluir con los denominadores comunes entre percepciones verídicas y no verídicas, mientras que la segunda postura, sostiene un realismo común que no admite ‘objetos perceptivos’.  

El contenido de la experiencia es indistinguible en la alucinación y en la experiencia verídica, pero depende del nivel de compromiso del sujeto. La apertura epistémica es responsabilidad del sujeto.El realismo natural se expresa a través de una tesis negativa: “la inexistencia d eobjetos internos como factores de experiencias verídicas y no verídicas. Es decir que no existen los objetos representacionales privados, como los datos sensoriales De hecho Vega propone que el sujeto que percibe establece relaciones cognitivas, pero no con los supuestos objetos representacionales, sino con los objetos mismos del mundo físico.  

La teoría de los (a) pareceres interpreta a los objetos propios de la experiencia como ‘objetos fenoménicos’ u ‘objetos independientes del mundo’.  

Para el sujeto, toda experiencia es diáfana y accesible, pero no necesariamente dependiente del mundo y objetiva. El realismo natural dice que los objetos que percibimos en el mundo son tanto objetos de éste, como de la experiencia. Por lo que es necesario reafirmar que los estados perceptivos son portadores de información, son ‘estados presentacionales con contenido y significación cognitiva’.  



[1] Dr. Jesús Vega ‘Palpar el mundo, familiaridad y contenido no conceptual de la experiencia’

Alejandro Brauer Vega