Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Jesús Vega>Un decálogo sobre el concepto de verdad

 

 

El Dr. Vega inicia su conferencia magistral con una breve introducción aclarando que no pretende ofrecer una teoría de la verdad, sino realizar una reflexión a modo de decálogo sobre las tesis fundamentales respecto al concepto de verdad.

 1.Todo problema filosófico es, en algún sentido, una trivialidad.

            El conocimiento filosófico convierte en problema algo que es en sí evidente, hace problema de lo común y ordinario.

2. El problema de la verdad no tiene solución trivial.

            A pesar de que todo problema genuinamente filosófico es en algún sentido trivial, su solución no lo es. La decisión de abandonar la esfera de lo común requiere ciertos compromisos.

Pero ¿cuál es el problema de la verdad cuya solución no es trivial? Imitando la dialéctica platónica habría no sólo que identificar algunas verdades que comparten por lo cual las consideramos verdades.

Mediante el análisis, un concepto ha de quedar aclarado sacando a la luz sus constituyentes conceptuales y ontológicos. El uso, función y significado de los términos podrían ayudarnos a captar en qué consiste que aquello de lo que afirmamos verdad o falsedad sea, de hecho, verdadero o falso.

 Al problema de la verdad se han dado respuestas triviales: 

  • Esquema de equivalencia:

‘p’ es verdadero si y sólo si p

De ser así, el término ‘verdadero’ resulta redundante en nuestros lenguajes y sería eliminable sin que el lenguaje perdiera su capacidad descriptiva.

      o       La teoría minimalista de la verdad:

Según la cual el término ‘verdadero’ podría funcionar como un predicado pero no un predicado genuino para identificar una propiedad, sino simplemente para dar cuenta de una necesidad lógica. 

3. ‘Verdadero’ es un predicado.      

            El problema de la verdad no debe plantearse como pregunta por la verdad. El primer paso consiste en no sustantivar los predicados innecesariamente. 

            Las tesis que rechazan que ‘verdadero’ funcione dentro del lenguaje como un predicado defienden la idea de que no hay ninguna contribución semántica relevante al significado de la oración donde se utiliza el término. Es o un mecanismo para referir anafóricamente a oraciones previamente afirmada, o sencillamente énfasis en algunas aseveraciones.

 Sin embargo no todos los usos de ‘verdadero’ pueden ser explicados así, como en el caso de los llamados usos “incrustados” del término (“si ‘la tierra es plana’ es verdadero, entonces podríamos llegar a su límite en cuatro direcciones”) o en los casos ‘ciegos’ (“Todo lo que dijo Juan es verdadero" )

4. ‘Verdadero’ es un predicado semántico.  

            Las expresiones del lenguaje están dotadas de propiedades semánticas, (p.ej. uso comunicativo, el papel de las expresiones en el razonamiento, condiciones de verdad de tales expresiones); una teoría del significado debe ofrecer también una teoría de la comprensión, es decir, una explicación del reconocimiento por parte de los hablantes de las propiedades semánticas asociadas a las expresiones. Según la teoría de las condiciones de verdad, la comprensión se interpreta como un conocimiento de las condiciones de verdad que explica su uso comunicativo. Los hablantes tienen la capacidad de reconocer aquello que satisface las condiciones de correción de las expresiones.

Una noción realista de la verdad no podría cumplir adecuadamente las anteriores exigencias, ya que (supone que) la verdad trasciende la evidencia. El argumento anti-realista, por su parte, propone un análisis epistémico del concepto de verdad: una sustitución de las condiciones-de-verdad por condiciones-de-verificación.

 El Dr. Vega prefiere comprometerse con la naturaleza predicativa del término ‘verdadero’. El concepto de verdad es un concepto genuinamente semántico. Ahora bien, la alternativa entre:

a)una teoría realista de las condiciones-de-verdad (que implica que un enunciado podría ser verdadero incluso aunque trascienda la evidencia disponible a su favor).

b)la versión epistémica de la comprensión en términos de condiciones-de-afirmabilidad (que exige  ciertas garantías, justificaciones o evidencias para afirmar todo enunciado significativo) queda abierta.

El Dr. Vega se inclina a favor de que tales condiciones de verdad sólo son aceptables bajo el mantenimiento de las intuiciones realistas. 

5. Toda teoría sobre el predicado ‘verdadero’    ha de incluir una explicación del predicado falso.   

            La intuición correspondentista sobre la falsedad la convierte, en primera instancia, en no-verdad. Y algo semejante sucede con el caso de la teoría deflacionaria en que la falsedad es definida como ausencia de verdad. Ninguna de las propuestas, sin embargo, puede dar cuenta de las proposiciones de las que sin ser verdaderas son necesariamente falsas. La posibilidad de ser falso no es meramente la carencia de la propiedad identificada mediante el concepto ‘verdadero’; sólo aquellas oraciones que podrían ser aseveradas (ver incisos 7. y 8.) son susceptibles de falsedad.  

6. ‘Verdadero’ no es constitutivamente un predicado epistémico. 

            Todas las versiones epistémicas del predicado ‘verdadero’ son variaciones sobre una teoría de la coherencia de la verdad y esta se ve envuelta en dificultades irresolubles.

 La motivación más poderosa para abrazar la idea de la verdad como coherencia (frente a la teoría de la correspondencia) ha sido la necesidad de no convertirla en algo inalcanzable, la necesidad de vincularla a las capacidades racionales de los seres humanos. Sin embargo la teoría coherentista, por un lado, no responde al reto del escepticismo y por otro, la coherencia en cuanto criterio evidencial no asegura la verdad. 

7. El predicado ‘verdadero’ es constitutivo en la caracterización de la creencia, el juicio y la aseveración. 

            La toma de posición que está involucrada en la aseveración o el juicio o la creencia incluye no sólo la referencia proposicional sino también la expresión de que lo aseverado, juzgado o creído es verdadero. El fundamento de la equivalencia procede del hecho de que toda afirmación o aseveración afirma a su vez que ciertas condiciones son satisfechas. Solamente estando justificado epistémicamente se puede comprometer el sujeto con una aseveración, creencia o juicio. 

8. La verdad es la norma de la creencia, el juicio y la aserción. 

            Aquél que cree, juzga o asevera que p está sometido a la crítica, a la satisfacción de una demanda de razones y argumentos; el objetivo de actitudes proposicionales como la creencia, la aseveración o el juicio es la verdad, pero van más allá de la justificación epistémica: tienen que ver con la semántica, la ética y el compromiso.

            Un enunciado es verdadero sólo si es de tal tipo que un ser como nosotros puede estar en posición de justificar su aserción, y el objetivo, la verdad, se cumple. 

9. ‘Verdadero’ es un término de éxito

            Al hablar de la verdad como objetivo de la creencia, el juicio y la aseveración, se supone la verdad como lo que constituye el éxito de los mismos. 

10. La verdad es un genuino objetivo de la investigación 

            Si la creencia se caracteriza en términos de aceptación del contenido proposicional como verdadero, entonces creer se ofrece como un compromiso no sólo sometido a las reglas de un juego de dar y pedir razones sino especialmente a la necesaria aceptación de que podría ser falso lo creído. Independientemente de la justificación defendible en el espacio público de las razones, se tiene que aceptar que está abierta la posibilidad de que sea falso, en cuanto que la verdad y falsedad de la creencia trasciende la evidencia.

            La verdad puede actuar como un valor intrínseco, perseguible por sí mismo, si queremos dar un sentido a la búsqueda.

María Teresa Fernández Francés