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Después de una detallada aclaración de algunas dudas surgidas en la sesión anterior y un breve repaso de la misma, el Dr. Bermúdez comienza planteando una nueva pregunta: ¿qué pueden hacer las criaturas lingüísticas que no puedan hacer las criaturas no-lingüísticas? La respuesta a esta pregunta, nos sugiere Bermúdez, se encuentra en la propuesta de Andy Clark que se conoce como second-order cognitive dynamics (pensamiento reflexivo) que hace referencia a una aglomeración de capacidades cognitivas que involucra la auto-evaluación y la auto-crítica. El lenguaje nos posibilita objetivar el pensamiento y por lo tanto pensar sobre él. Clark nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre pensar sobre el mundo y pensar sobre nuestro propio pensamiento, pensar si nuestras creencias son justificadas, si nuestros argumentos son validos.

 Basado en lo anterior el Dr. Bermúdez sugiere la siguiente tesis: “Ciertos tipos de pensamiento reflexivo son sólo posibles si el pensamiento sobre el cual se aplican está mediatizado por el lenguaje público”  Y el motivo por el cual afirma que es necesario el medio del lenguaje público para que se posibilite el pensamiento reflexivo se debe al hecho de que el ascenso intencional (pasar de pensar sobre el mundo a pensar sobre pensamientos) requiere del ascenso semántico (pasar de usar palabras a utilizar palabras como objetos). Solamente podemos pensar sobre pensamientos si pensamos sobre oraciones. Por lo tanto el lenguaje nos posibilita pensar sobre el pensar.

El pensamiento reflexivo de este tipo se lleva a cabo a un nivel personal, es decir involucra un tipo de pensamiento racional - a diferencia de un proceso puramente informativo (como el que sugiere la teoría de LOT). Involucra un acercamiento cognitivo, directo y consciente del pensamiento ‘blanco’ (target). El pensamiento reflexivo es pensar sobre proposiciones, sobre el contenido de nuestras creencias, sobre la forma en que se relacionan entre ellas; y de la única manera en que podemos pensar introspectivamente sobre una proposición es si está formulada cómo una oración.

Ahora bien, si este tipo de pensamiento reflexivo se da a nivel personal, podríamos preguntarnos, ¿es necesario el lenguaje público como medio para que se posibilite? La única alternativa al lenguaje público sería alguna forma de representación análoga cómo modelos mentales, o actitudes proposicionales cómo mapas (la imagen pictórica de una idea) Sin embargo, no podríamos explicar cómo se  lleva a cabo la conexión inferencial entre estas imágenes. Las imágenes no nos permiten llevar a cabo conexiones interactivas entre pensamientos, no nos permiten inferir uno de otro, no muestran nuestras conclusiones como más probables ni justifican nuestros argumentos; las imágenes no son verdaderas o falsas en sí mismas lo que les da su contenido representacional es el pensamiento proposicional que las acompaña. Lo que da al modelo su estructura proposicional no es una característica intrínseca al modelo sino la interpretación que de el hacemos, de manera que es el hecho que construimos el modelo explícitamente como tal, a partir de algo que comprendemos proposicionalmente, lo que nos permite utilizarlo.

El lenguaje hace posible un tipo particular de revisión de creencias y por lo tanto un tipo particular de comportamiento: ‘outcome-sensitive behaviour’. El comportamiento es outcome-sensitive  cuando se modifica de acuerdo a su desenlace en contraste con el comportamiento condicionado clásico dirigido por mecanismos innatos.

Existen dos tipos de comportamiento outcome-sensitive: práctico, que involucra sensibilidad directa a la evidencia, y doxástico, que involucra modificaciones en el comportamiento a través de cambios en las creencias. Este último se divide a su vez en dos: doxástico directo, en el que las creencias se modifican como respuesta directa a los cambios en la estructura y naturaleza de la evidencia, y doxástico reflexivo, en el que las creencias se modifican a raíz de una reflexión sobre la relación entre la evidencia accesible a nuestra percepción y nuestras creencias, reflexión sobre las conexiones inferenciales entre creencias, etc. En este último, el agente no está pensando solamente en lo que acontece en su entorno sino en el estatus lógico y evidencial de la creencia misma y reflexiona sobre la evaluación del proceso de generación y rectificación de las creencias. Este tipo de revisión de creencias requiere del lenguaje, involucra el ascenso intencional que a su vez requiere del ascenso semántico.

Así, las modificaciones de tipo doxástico directo, en las cuales los cambios son una respuesta a la evidencia, lo que se busca es coherencia o congruencia entre la evidencia y la creencia; mientras que en el caso de modificaciones del tipo doxástico reflexivo la norma que lo rige es la verdad. El interés en este caso versa sobre si las creencias son verdaderas a la luz de la evidencia y otras creencias, y de las relaciones entre ellas. Este tipo de reflexión requiere del lenguaje.

Otro tipo de pensamiento dependiente del lenguaje está relacionado con deseos de segundo orden, deseos que toman deseos de primer orden como sus objetos. El deseo de tener cierto deseo. Este tipo de deseos dependen del lenguaje porque involucran el adoptar una actitud frente a un pensamiento particular (el contenido del deseo de primer orden) y por lo tanto  requieren de ascenso semántico. Es un tipo sofisticado de deseo que está conectado con un tipo particular de reflexión sobre, por ejemplo, el tipo de persona que queremos ser, y parece evidente que este tipo de reflexión requiere del lenguaje.

Atribuir una creencia o un deseo a otra criatura es esencialmente ver a esa criatura en una posición particular en relación a un pensamiento. De manera que atribuir creencias requiere pensar sobre pensamientos y es por lo tanto una forma más de ascenso intencional. ¿Significa esto que las criaturas no-lingüísticas no pueden atribuir ningún tipo de estados mentales a otras criaturas?

Para responder esta pregunta hay que distinguir primeramente entre deseos dirigidos a objetos y deseos de situaciones. Algunas criaturas no lingüísticas pueden adjudicar deseos de objetos a otras pero no deseos de situaciones. Esta es una capacidad exclusivamente lingüística. 

María Teresa Fernández Francés