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Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. José Luis Bermúdez>Language, Cognition and Abstraction (II)
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Después
de una detallada aclaración de algunas dudas surgidas en la sesión
anterior y un breve repaso de la misma, el Dr. Bermúdez comienza
planteando una nueva pregunta: ¿qué pueden hacer las criaturas lingüísticas
que no puedan hacer las criaturas no-lingüísticas? La respuesta a esta
pregunta, nos sugiere Bermúdez, se encuentra en la propuesta de Andy
Clark que se conoce como second-order cognitive dynamics (pensamiento
reflexivo) que hace referencia a una aglomeración de capacidades
cognitivas que involucra la auto-evaluación y la auto-crítica. El
lenguaje nos posibilita objetivar el pensamiento y por lo tanto pensar
sobre él. Clark nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre
pensar sobre el mundo y pensar sobre nuestro propio pensamiento, pensar
si nuestras creencias son justificadas, si nuestros argumentos son
validos. Basado
en lo anterior el Dr. Bermúdez sugiere la siguiente tesis:
“Ciertos tipos de pensamiento reflexivo son sólo posibles si el
pensamiento sobre el cual se aplican está mediatizado por el lenguaje público”
Y el motivo por el cual afirma que es necesario el medio del
lenguaje público para que se posibilite el pensamiento reflexivo se
debe al hecho de que el ascenso intencional (pasar de pensar sobre el
mundo a pensar sobre pensamientos) requiere del ascenso semántico
(pasar de usar palabras a utilizar palabras como objetos). Solamente
podemos pensar sobre pensamientos si pensamos sobre oraciones. Por lo
tanto el lenguaje nos posibilita pensar sobre el pensar. El
pensamiento reflexivo de este tipo se lleva a cabo a un nivel personal,
es decir involucra un tipo de pensamiento racional - a diferencia de un
proceso puramente informativo (como el que sugiere la teoría de LOT).
Involucra un acercamiento cognitivo, directo y consciente del
pensamiento ‘blanco’ (target). El pensamiento reflexivo es
pensar sobre proposiciones, sobre el contenido de nuestras creencias,
sobre la forma en que se relacionan entre ellas; y de la única manera
en que podemos pensar introspectivamente sobre una proposición es si
está formulada cómo una oración. Ahora bien, si este tipo de pensamiento reflexivo se da a nivel personal, podríamos preguntarnos, ¿es necesario el lenguaje público como medio para que se posibilite? La única alternativa al lenguaje público sería alguna forma de representación análoga cómo modelos mentales, o actitudes proposicionales cómo mapas (la imagen pictórica de una idea) Sin embargo, no podríamos explicar cómo se lleva a cabo la conexión inferencial entre estas imágenes. Las imágenes no nos permiten llevar a cabo conexiones interactivas entre pensamientos, no nos permiten inferir uno de otro, no muestran nuestras conclusiones como más probables ni justifican nuestros argumentos; las imágenes no son verdaderas o falsas en sí mismas lo que les da su contenido representacional es el pensamiento proposicional que las acompaña. Lo que da al modelo su estructura proposicional no es una característica intrínseca al modelo sino la interpretación que de el hacemos, de manera que es el hecho que construimos el modelo explícitamente como tal, a partir de algo que comprendemos proposicionalmente, lo que nos permite utilizarlo. El
lenguaje hace posible un tipo particular de revisión de creencias y por
lo tanto un tipo particular de comportamiento: ‘outcome-sensitive
behaviour’. El comportamiento es outcome-sensitive cuando
se modifica de acuerdo a su desenlace en contraste con el comportamiento
condicionado clásico dirigido por mecanismos innatos. Existen dos tipos de comportamiento outcome-sensitive: práctico, que involucra sensibilidad directa a la evidencia, y doxástico, que involucra modificaciones en el comportamiento a través de cambios en las creencias. Este último se divide a su vez en dos: doxástico directo, en el que las creencias se modifican como respuesta directa a los cambios en la estructura y naturaleza de la evidencia, y doxástico reflexivo, en el que las creencias se modifican a raíz de una reflexión sobre la relación entre la evidencia accesible a nuestra percepción y nuestras creencias, reflexión sobre las conexiones inferenciales entre creencias, etc. En este último, el agente no está pensando solamente en lo que acontece en su entorno sino en el estatus lógico y evidencial de la creencia misma y reflexiona sobre la evaluación del proceso de generación y rectificación de las creencias. Este tipo de revisión de creencias requiere del lenguaje, involucra el ascenso intencional que a su vez requiere del ascenso semántico. Así,
las modificaciones de tipo doxástico directo, en las cuales los cambios
son una respuesta a la evidencia, lo que se busca es coherencia o
congruencia entre la evidencia y la creencia; mientras que en el caso de
modificaciones del tipo doxástico reflexivo la norma que lo rige es la
verdad. El interés en este caso versa sobre si las creencias son
verdaderas a la luz de la evidencia y otras creencias, y de las
relaciones entre ellas. Este tipo de reflexión requiere del lenguaje. Otro
tipo de pensamiento dependiente del lenguaje está relacionado con
deseos de segundo orden, deseos que toman deseos de primer orden como
sus objetos. El deseo de tener cierto deseo. Este tipo de deseos
dependen del lenguaje porque involucran el adoptar una actitud frente a
un pensamiento particular (el contenido del deseo de primer orden) y por
lo tanto requieren de
ascenso semántico. Es un tipo sofisticado de deseo que está conectado
con un tipo particular de reflexión sobre, por ejemplo, el tipo de
persona que queremos ser, y parece evidente que este tipo de reflexión
requiere del lenguaje. Atribuir
una creencia o un deseo a otra criatura es esencialmente ver a esa
criatura en una posición particular en relación a un pensamiento. De
manera que atribuir creencias requiere pensar sobre pensamientos y es
por lo tanto una forma más de ascenso intencional. ¿Significa esto que
las criaturas no-lingüísticas no pueden atribuir ningún tipo de
estados mentales a otras criaturas? Para responder esta pregunta hay que distinguir primeramente entre deseos dirigidos a objetos y deseos de situaciones. Algunas criaturas no lingüísticas pueden adjudicar deseos de objetos a otras pero no deseos de situaciones. Esta es una capacidad exclusivamente lingüística. María Teresa Fernández Francés
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