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Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dra.Herminia Peraita>Prioridad a los modelos basados en la semejanza
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En su segundo taller, la Dra.
Herminia Peraita presentó argumentos en defensa de los modelos de
la semejanza como constructo explicativo del proceso de categorización.
Basándose en el artículo de J.
Hampton, N. Braisby y R. Francks, la Dra. Peraita argumenta
que a pesar de las críticas que recibieron las teorías de la semejanza, estas siguen siendo una explicación
intuitiva y pertinente de nuestra manera de agrupar cosas y formar
categorías. Según Hampton, el recurso a
la relación de semejanza es el proceso en el cual se inicia la
categorización. Este autor introduce una distinción entre las categorías
como construcciones culturales y las categorías como representaciones
mentales, y sugiere que agrupamos inicialmente las cosas en función de
su semejanza antes de reemplazar estas semejanzas iniciales por teorías
causales o representaciones conceptuales basadas en teorías. Debemos restringir nuestra definición de la semejanza para que no esté
vacía de contenido y que podamos formar, a partir de ciertos críterios
o dimensiones, categorías estables a lo largo del tiempo en nuestra
representación conceptual del mundo. La evaluación de estas
dimensiones procede tanto de nuestra dotación biológica, como de
nuestro medio cultural y social. Keil habla de un cambio
gradual desde la detección de la semejenza en los niños, como
origen de la categorización, hasta la llegada de las explicaciones
basadas en teorías en el adulto. El mundo científico también
distingue entre la mera construcción de tipologías de un dominio
basadas en la semejanza superficial (botánico, zoólogo) hasta las
tipologías basadas en explicaciones más abstractas. Hampton distingue dos tipos de categorías: 1)
las categorías del no
experto (que usamos todos los días sin necesidad de postular una
supuesta esencia profunda de dichas categorías, con las cuales
convivimos y sobre las cuales razonamos) que son relevantes desde un
punto de vista psicológico; 2)
las categorías del experto
(con las que generalmente no convive el hombre de la calle) que
especifican esencias en términos de reglas y relaciones lógicas. El concluye que, aunque el proceso de reconocimiento se ponga en marcha
o desencadene por la detección de la semejanza perceptiva entre dos o más
objetos, la semejanza es psicológicamente valida para el hombre de la
calle, pero deja de ser útil para el que va más allá. La Dra. Peraita mencionó la
postura de autores como Mandler,
que intentan conciliar la categorización perceptiva (basada en la
simple discriminación de formas) con la conceptual (desde una simple
distinción conceptual hasta la elaboración de taxonomías cada vez más
elaboradas), abordando el problema desde un enfoque evolutivo, y no basándose
en la diferencia entre experto y novato. Mantienen que ambas tienen un
papel o función en el proceso de categorización, y que incluso
funcionan al mismo tiempo. Mandler
insiste sobre el papel de la experiencia en ese proceso de
refinamiento categorial. El sistema semántico, o memoria semántica, es
categóricamente organizado desde un principio. La Dra. Peraita mencionó
tambien el campo del C.B.R.
(Razonamiento Basado en Casos) como uno de los campos que usa la relación
de semejanza. Según esa perspectiva, frente a un problema o situación
nueva, acudimos a nuestra memoria episódica, y analizamos cómo hemos
resuelto dicho problema o caso (almacenado en forma de esquema, es
decir, con descriptores), que guarda una relación de semejanza con el
que tenemos que resolver ahora. Evaluamos la semejanza entre varios
casos a partir de una comparación entre los descriptores de esos casos. Por otra parte, se deben tomar en cuenta modelos de interacción
semejanza-conocimiento como el modelo integrativo (integration model) de Heit,
que trata de superar los modelos exclusivamente basados en la semejanza
y los modelos exclusivamente basados en el conocimiento, pues eso le
parece una falsa dicotomía. Incluso en el marco de un experimento, el
sujeto tiene que recurrir a menudo a un conocimiento situado fuera de (y
anterior al) experimento. Tal modelo integrativo parece dar
satisfactoriamente cuenta de una de las funciones más importantes de la
categorización: la función inferencial que nos permite razonar a
partir de un estímulo/item dado, que reconocemos como perteneciendo a
determinada categoría, para razonar a partir de esa categoría e
inferir propiedades correctas. Al final del taller, la Dra.
Peraita subrayó la diferencia, en psicología cognitiva, entre dos
tipos de explicación del proceso de reconocimiento de objetos: 1)
Los modelos modulares, que
presentan una concepción secuencial y jerárquica de los componentes de
detección, reconocimiento, clasificación y denominación; 2)
Los modelos conexionistas (o
interactivos), que consideran que dichos componentes están
interrelacionados y funcionan en paralelo. Según los partidarios de la modularidad, el
argumento fuerte a favor de la separación
de las etapas: a) estructural:
de reconocimiento, b) semántica:
de clasificación; c) fonológica:
de localización del nombre, viene del campo de la neuropsicología
cognitiva y de la observación de múltiples trastornos en los que se
deteriora o pierde uno sólo de esos componentes/módulos y no los demás.
Este punto sera más desarrollado en el cuarto taller. BIBLIOGRAFÍA
Jean-Philippe Jazé
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