Proyecto Categorización>Archivo>Taller Dr. Bach-y-Rita>La formación de conceptos y la interacción mente-cuerpo-máquina (I)

 

 

 

En su primer taller, el Dr. Bach-y-Rita habló de las bases neuronales de los procesos de categorización. Además, nos preguntamos si las personas que utilizan un sistema de sustitución tactovisual (SSTV) adquieren una nueva modalidad sensorial, o si es a través de la vista que adquieren una modalidad tactovisual. Es obvio que los estímulos captados por la cámara visual son luminosos, pero podemos dudar que eso sea suficiente para hablar de visión en el sentido clásico del término. Es necesario de aclarar qué tipo de experiencia tienen los usuarios del SSTV. En ese sentido, debemos establecer una distinción entre la dimensión descriptiva y la dimensión normativa de la visión.

 

La idea de base en el SSTV es que las personas ciegas no han necesariamente perdido la capacidad de ver. Según el Dr. Bach-y-Rita, es el cerebro que ve, y no el ojo. El cerebro procesa lo que está a su alcance. En el caso de los invidentes, el cerebro no produce experiencia visual, porque no puede alcanzar las informaciones ópticas que están normalmente proporcionadas por los ojos. En el caso de la visión normal, la imagen no va más allá de la retina. Desde la retina hacia las estructuras perceptivas centrales, la imagen se transforma en impulsos nerviosos y es transportada por las fibras nerviosas hacia el sistema nervioso central, que transforma en experiencia visual subjetiva la información codificada por los impulsos[1].

 

Los aparatos concebidos y construidos por el Dr. Bach-y-Rita ofrecen al cerebro de los invidentes los impulsos nerviosos que sus ojos no les pueden proporcionar. Así, la imagen óptica está captada por un ojo artificial (una cámara) y después convertida en impulsos eléctricos perceptibles por la piel, que los dirige hacia el cerebro. Según el Dr. Bach-y-Rita, cualquier zona de la piel puede estar utilizada como receptor, pero la lengua parece ser el mejor candidato, pues a) tiene una mejor capacidad de discriminación, b) presenta siempre el mismo grado de humedad (es un buen conductor), c) representa un soporte discreto, d) no tiene células muertas.

 

 

 

 

 

 

 Así, los aparatos de SSTV del Dr. Bach-y-Rita se presentan como una interfaz entre el cerebro y el mundo proveyendo la parte sensorial (‘visual’) del sistema sensorio/motor. Ahora bien, ¿podemos decir que las personas que utilizan un SSTV ven? Un argumento a favor de una respuesta positiva, es que las ilusiones visuales que fueron estudiadas (por ejemplo, la ilusión de la cascada) se dan como en la visión. Sin embargo, surgieron muchos puntos controversiales. Veamos:

 

Nuestra experiencia visual está determinada por nuestra historia tanto filogenética como ontogenética. Nuestra especie está ‘diseñada’ para percibir ciertos tipos de frecuencias luminosas y nuestra experiencia visual está también determinada por factores culturales, sociales y afectivos a los cuales la persona ciega no ha tenido acceso necesariamente en el curso de su aprendizaje. El Dr. Bach-y-Rita mencionó en particular el caso de la categorización de los colores que difiere según las culturas. Por otra parte, muchos fenómenos asociados a la visión deben ser aprendidos: por ejemplo, fenómenos como el de la constancia de tamaño de los objetos, el hecho de completar la imagen parcial de un objeto, la localización espacial subjetiva en un mundo tridimensional, etc.

 

Por lo tanto, el hecho de captar estímulos no basta para que sepamos organizarlos o categorizarlos. El Dr. Bach-y-Rita, por ejemplo, mencionó el desconcierto aparente de muchos adolescentes y adultos que se dé al usar el SSTV por la pequeñez  aparente de personas observadas desde el sexto piso de la clínica, o por la falta de contenido afectivo en imagines eróticas. El contenido emocional o emotivo (o qualia) de la experiencia visual parece ausente en los sujetos adolescentes o adultos (ejemplo de la persona que puede describir topográficamente la imagen de la portada de Play Boy sin manifestar ningún interés emocional particular). En los casos extremos, ese desconcierto puede llevar al sujeto hasta la depresión y el suicidio.

 

Sin embargo, el Dr. Bach-y-Rita sugiere que un programa de substitución sensorial que empezará desde la infancia debería acompañarse de una educación emocional y desarrollar diferentes qualia. El Dr. Bach-y-Rita propone conectar chupones con camaritas para que los bebés invidentes se acostumbren precozmente a manejar la información visual asociándola con emociones, dado que los bebés invidentes tienen en general menos contacto que los otros bebés con sus madres (las cuales pierden el interés respecto a su bebé, por no recibir respuestas a sus sonrisas y gestos afectivos) y tienen tendencia a desarrollar en 50% de los casos un comportamiento autista. El adquirir la ‘visión’ a los cincuenta años puede ser traumatizante, sobre todo por la ausencia de qualia y por la saturación cognitiva. El Dr. Bach-y-Rita enfatiza que los qualia se forman cuando el SSTV está utilizado desde la infancia. Las personas videntes están inmersas en un mundo visual que contribuye a la formación de sus conceptos. La parte normativa de su visión proviene del aprendizaje y de la cultura. Eso parece sugerir que las personas que adquieren la ‘visión’ por un medio artificial como el SSTV tienen otro tipo de experiencia que la visual y por lo tanto desarrollan parcialmente otro tipo de conceptos.

 

Jean-Philippe Jazé

 

 

 

 



[1] Contrastar con la posición del Dr. O’Regan